Consideración para el primer día
16 de diciembre
"Trabajar por la justicia social, un compromiso de todos"
Comenzamos hoy la novena de preparación a la gran solemnidad del nacimiento de: nuestro Salvador. Queremos hacerlo con la mejor disposición y, más que pedir favores para nosotros, deseamos crecer en la amistad con Jesús y hacernos cada vez más dignos del misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, por el cual Dios se ha hecho tan cercano y solidario con nosotros. Por eso, además de contemplar cada día el pesebre, vamos a meditar juntos el evangelio del día.
Del Evangelio según san Lucas (7, 24-30)
24 Cuando los mensajeros de Juan se alejaron, se puso a hablar de Juan a la gente: "¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento?
25 ¿Qué salisteis a ver, si no? ¿Un hombre elegantemente vestido? ¡No! Los que visten magníficamente y viven con molicie están en los palacios.
26 Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta.
27 Este es de quien está escrito: He aquí que envío mi mensajero delante de ti, que preparará por delante tu camino.
28 "Os digo: Entre los nacidos de mujer no hay ninguno mayor que Juan; sin embargo el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él.
29 Todo el pueblo que le escuchó, incluso los publicanos, reconocieron la justicia de Dios, haciéndose bautizar con el bautismo de Juan.
30 Pero los fariseos y los legistas, al no aceptar el bautismo de él, frustraron el plan de Dios sobre ellos.
Reflexión
En la Iglesia vivimos aún el tiempo del Adviento, que es un tiempo de espera gozosa y de conversión. Estos días, que este año van del 28 de noviembre hasta el 24 de diciembre, nos invitan reflexionar sobre el sentido de la Encarnación del Hijo de Dios en favor de toda la humanidad y, para ello, destacan el papel de quienes rodearon el misterio del nacimiento del Hijo eterno del Padre en nuestra carne mortal. Son días para pensar que así como Él vino una vez para compartir nuestra historia, vendrá de nuevo al final de los tiempos, en el momento menos esperado, para entregar la obra de la redención de toda la humanidad al Padre Dios. Por eso, en estos días debemos trabajar más por nuestra conversión, para que Dios vea que de verdad nos hacemos discípulos, es decir, seguidores de su Hijo.
Hoy comienza nuestra novena con la presentación de Juan el Bautista, pariente del Señor. El mismo Jesús nos lo presenta como un hombre que hizo una opción libre por un estilo de vida austera y moderada. Se trata del Precursor del Señor, quien con su testimonio quiso preparar los caminos al Hijo de Dios encarnado. Su misión es tan importante, que nuestro Señor lo llama "el más grande entre los hombres".
En Juan el Bautista, nosotros encontramos un paradigma digno de seguir, ya que no puso su confianza en lo terreno, sino que confió solamente de Dios. Vemos a un hombre que exigió a cada uno, según su profesión, que viviera de manera digna ante Dios, que ama a toda la humanidad sin distinciones. De hecho, Juan exhortó a todos los hombres de cualquier raza y condición social a que se comprometieran con el desarrollo de un mundo más justo y humano, donde se pongan a disposición de los demás todos los bienes y donde la Paz que el Mesías quería dar a la humanidad necesitara de una sincera conversión de los corazones hacia la justicia verdadera.
También hoy, tenemos que preparar caminos al Señor. La Navidad se nos puede convertir en todo menos en la fiesta de Jesús, cuando celebramos sin pensar en compartir con los más necesitados. Y Jesús no va a morar en los corazones que se encuentren indiferentes al sufrimiento de los más pobres. No es justo que unos derrochen mientras otros pasan hambre. De nosotros depende también que haya relaciones de verdadera justicia en nuestra patria. La paz que tanto queremos es posible, si logramos que haya una verdadera justicia social.
¿Cómo me voy a preparar y qué puedo hacer para acoger a Jesús en mi corazón en la Navidad, sabiendo que Él quiere que yo dé felicidad abundante a quien no la tiene?
Compromiso personal y comunitario
Esta noche tendré un diálogo intenso con Jesús para presentarle mis buenos propósitos de amarlo y de acogerlo como mi mejor amigo, mi Dios y Salvador, buscando la amistad de las personas que a Él más le preocupan, es decir, los más pobres, mujeres y hombres que están solos, marginados, que tienen dificultades. De la misma manera, si no lo he hecho y lo necesito para comulgar, desde hoy voy a preparar mi confesión.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Novena de Navidad -- 1er dia
Consideración para el primer día
16 de diciembre
"Trabajar por la justicia social, un compromiso de todos"
Comenzamos hoy la novena de preparación a la gran solemnidad del nacimiento de: nuestro Salvador. Queremos hacerlo con la mejor disposición y, más que pedir favores para nosotros, deseamos crecer en la amistad con Jesús y hacernos cada vez más dignos del misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, por el cual Dios se ha hecho tan cercano y solidario con nosotros. Por eso, además de contemplar cada día el pesebre, vamos a meditar juntos el evangelio del día.
Del Evangelio según san Lucas (7, 24-30)
24 Cuando los mensajeros de Juan se alejaron, se puso a hablar de Juan a la gente: "¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento?
25 ¿Qué salisteis a ver, si no? ¿Un hombre elegantemente vestido? ¡No! Los que visten magníficamente y viven con molicie están en los palacios.
26 Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta.
27 Este es de quien está escrito: He aquí que envío mi mensajero delante de ti, que preparará por delante tu camino.
28 "Os digo: Entre los nacidos de mujer no hay ninguno mayor que Juan; sin embargo el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él.
29 Todo el pueblo que le escuchó, incluso los publicanos, reconocieron la justicia de Dios, haciéndose bautizar con el bautismo de Juan.
30 Pero los fariseos y los legistas, al no aceptar el bautismo de él, frustraron el plan de Dios sobre ellos.
Reflexión
En la Iglesia vivimos aún el tiempo del Adviento, que es un tiempo de espera gozosa y de conversión. Estos días, que este año van del 28 de noviembre hasta el 24 de diciembre, nos invitan reflexionar sobre el sentido de la Encarnación del Hijo de Dios en favor de toda la humanidad y, para ello, destacan el papel de quienes rodearon el misterio del nacimiento del Hijo eterno del Padre en nuestra carne mortal. Son días para pensar que así como Él vino una vez para compartir nuestra historia, vendrá de nuevo al final de los tiempos, en el momento menos esperado, para entregar la obra de la redención de toda la humanidad al Padre Dios. Por eso, en estos días debemos trabajar más por nuestra conversión, para que Dios vea que de verdad nos hacemos discípulos, es decir, seguidores de su Hijo.
Hoy comienza nuestra novena con la presentación de Juan el Bautista, pariente del Señor. El mismo Jesús nos lo presenta como un hombre que hizo una opción libre por un estilo de vida austera y moderada. Se trata del Precursor del Señor, quien con su testimonio quiso preparar los caminos al Hijo de Dios encarnado. Su misión es tan importante, que nuestro Señor lo llama "el más grande entre los hombres".
En Juan el Bautista, nosotros encontramos un paradigma digno de seguir, ya que no puso su confianza en lo terreno, sino que confió solamente de Dios. Vemos a un hombre que exigió a cada uno, según su profesión, que viviera de manera digna ante Dios, que ama a toda la humanidad sin distinciones. De hecho, Juan exhortó a todos los hombres de cualquier raza y condición social a que se comprometieran con el desarrollo de un mundo más justo y humano, donde se pongan a disposición de los demás todos los bienes y donde la Paz que el Mesías quería dar a la humanidad necesitara de una sincera conversión de los corazones hacia la justicia verdadera.
También hoy, tenemos que preparar caminos al Señor. La Navidad se nos puede convertir en todo menos en la fiesta de Jesús, cuando celebramos sin pensar en compartir con los más necesitados. Y Jesús no va a morar en los corazones que se encuentren indiferentes al sufrimiento de los más pobres. No es justo que unos derrochen mientras otros pasan hambre. De nosotros depende también que haya relaciones de verdadera justicia en nuestra patria. La paz que tanto queremos es posible, si logramos que haya una verdadera justicia social.
¿Cómo me voy a preparar y qué puedo hacer para acoger a Jesús en mi corazón en la Navidad, sabiendo que Él quiere que yo dé felicidad abundante a quien no la tiene?
Compromiso personal y comunitario
Esta noche tendré un diálogo intenso con Jesús para presentarle mis buenos propósitos de amarlo y de acogerlo como mi mejor amigo, mi Dios y Salvador, buscando la amistad de las personas que a Él más le preocupan, es decir, los más pobres, mujeres y hombres que están solos, marginados, que tienen dificultades. De la misma manera, si no lo he hecho y lo necesito para comulgar, desde hoy voy a preparar mi confesión.
Novena de Navidad
NOVENA DE NAVIDAD
Oraciones para todos los días
ORACIÓN PARA COMENZAR
Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que' nos diste, en tu Hijo, la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio.
En retorno te ofrecemos, Señor, el propósito sincero para hacer de nuestros hogares verdaderas familias formadoras de personas, educadoras en la fe y promotoras del desarrollo.
Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para nuestras familias un estímulo, a fin de que viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.
Se reza un Padrenuestro.
Después de esta oración sigue la consideración para el día respectivo.
ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN
Soberana María, te pedimos por todas nuestras familias; haz que cada hogar sea fuente de comprensión, de ternura, de justicia y de verdadera vida familiar. Que esta fiesta de Navidad, que nos reúne alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos una también en el amor, nos haga olvidar las ofensas y nos dé la sencillez para reconocer en nuestros hermanos los pobres y necesitados la presencia de tu Hijo amado.
Madre de Dios y Madre nuestra.
Todos: intercede por nosotros. Amén.
Se reza el Avemaría.
ORACIÓN A SAN JOSÉ
Santísimo José, esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de nuestras familias: a ser siempre en los hogares imágenes del Padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres.
San José, modelo de esposos y padres.
Todos: intercede por nosotros. Amén.
ORACIÓN AL NIÑO JESÚS
Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestras familias y en nuestra comunidad. Navidad es la certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre, porque tú, divino niño, eres nuestro hermano.
Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz.
Oh Niño Jesús, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estás Tú y allí también es Navidad. Amén.
Se reza: Gloria al Padre...
Gozos para todos los días
DULCE JESÚS MIO, MI NIÑO ADORADO, VEN A NUESTRAS ALMAS;
VEN, NO TARDES TANTO.
1. Niño del pesebre
nuestro Dios y hermano,
Tú sabes y entiendes
del dolor humano;
que cuando suframos
dolores y angustias,
siempre recordemos
que nos has salvado.
Dulce Jesús mío...
2. Oh luz de los cielos,
sol de eternos rayos,
que entre las tinieblas
tu esplendor veamos.
Oh divino niño,
ven para enseñarnos
la prudencia que hace
verdaderos sabios.
Dulce Jesús mío...
3. Del débil, auxilio,
del doliente, amparo,
consuelo del triste,
luz del desterrado.
Ven a nuestro mundo
que sufre y anhela
un mundo más justo,
un mundo de hermanos.
Dulce Jesús mío...
4. Tú te hiciste niño
en una familia
llena de ternura
y calor humano.
Vivan los hogares
aquí congregados
el gran compromiso
del amor cristiano.
Dulce Jesús mío...
5. Bajaste del cielo,
te hiciste un esclavo,
para libertamos
de toda opresión.
Todos somos hijos
del Padre celeste
y todos hermanos:
familia de Dios.
Dulce Jesús mío...
6. El cielo y la tierra,
el hombre y su Dios,
en tu amor de niño
se integran los dos.
Gloria al Dios del cielo
y paz a los hombres
es tu Buena Nueva:
nuestra salvación.
Dulce Jesús mío...
7. Haz de nuestro hogar
una gran familia;
siembra en nuestro suelo
tu amor y tu paz.
Danos fe en la vida,
danos esperanza
y un amor sincero
que nos una más.
Dulce Jesús mío...
8. Tú eres nuestra vida,
eres nuestro guía
y eres el camino
que nos lleva a Dios.
Amándonos siempre
te haremos presente,
mientras que esperamos
que vuelvas, Señor.
Dulce Jesús mío...
9. Ven, Salvador nuestro,
por quien suspiramos.
Ven a nuestras almas,
Ven, no tardes tanto.
Dulce Jesús mío...
fuente: Conferencia Episcopal de Colombia -Secretariado Nacional de Pastoral Social -Caritas Colombiana
Ceremonia y oraciones en Familia para el dia de Navidad
Queremos poner en sus manos esta oración para ser rezada en familia, en la Nochebuena o el día de Navidad.
Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre (ver Lc 2, 6-7); unos sencillos pastores son los primeros testigos del acontecimiento. En esta pobreza se manifiesta la gloria del cielo (ver Lc 2, 8-20). La Iglesia no se cansa de cantar la gloria de esta noche:
La Virgen da hoy a luz al Eterno.
Y la tierra ofrece una gruta al Inaccesible.
Los ángeles y los pastores le alaban,
y los magos avanzan con la estrella.
Porque Tú has nacido para nosotros,
Niño pequeño, ¡Dios eterno!
Sólo hoy será Navidad si en ti y en tu familia nace de maría el
Señor Jesús.
INICIO DE LA ORACIÓN
Todos santiguándose dicen:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
El padre de familia, al comenzar la celebración, dice:
Alabemos y demos gracias al Señor,
que tanto amó al mundo que le entregó a su Hijo.
Todos responden:
Bendito seas por siempre, Señor.
Luego el padre de familia dispone a los presentes para la bendición, con las siguientes palabras:
El Señor Jesús ha nacido de Santa María. El pesebre que adorna nuestro hogar nos recuerda el gran amor del Hijo de Dios, que ha querido habitar entre nosotros. Aquello que ocurrió hace dos mil un años, lo revivimos esta noche santa (día santo) en el misterio. El Señor Jesús es el mismo, ayer, hoy y siempre. Que esta Navidad fortalezca nuestros pasos en el tercer milenio cristiano.
Uno de los miembros de la familia lee el siguiente texto de la Sagrada Escritura:
LECTURA
Lc. 2, 4-7a: María dio a luz a su hijo primogénito.
Escuchemos, ahora, hermanos, la palabra del Santo Evangelio según San Lucas:
En aquellos días, José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre.
Palabra del Señor
Todos responden:
Gloria a Ti, Señor Jesús.
Después de la lectura se canta "NOCHE DE PAZ", mientras el menor de la familia coloca al Niño en el Pesebre.
NOCHE DE PAZ
1.Noche de paz, noche de amor.......
PETICIONES
Otros dos miembros de la familia dirigen las peticiones:
En este momento en que nos hemos reunido toda la familia para iniciar las fiestas de Navidad, dirijamos nuestra oración al Señor Jesús, Hijo de Dios vivo y de Santa María, que quiso ser también hijo de una familia humana; digámosle:
POR TU NACIMIENTO, SEÑOR, PROTEGE A NUESTRA FAMILIA.
1.Señor Jesús, Palabra Eterna, que al venir al mundo, anunciaste la alegría a la tierra, alegra nuestros corazones con la alegría de tu visita.
1.POR TU NACIMIENTO, SEÑOR, PROTEGE A NUESTRA FAMILIA.
2.Reconciliador del mundo, que con tu nacimiento nos has revelado la fidelidad de Dios-Padre a sus promesas, haz que nosotros seamos también fieles a las promesas de nuestro bautismo.
POR TU NACIMIENTO, SEÑOR, PROTEGE A NUESTRA FAMILIA.
3.Rey del cielo y de la tierra, que por tus ángeles anunciaste la paz a los hombres, conserva en tus paz nuestras vidas y que haya paz en nuestro país y en todo el mundo.
POR TU NACIMIENTO, SEÑOR, PROTEGE A NUESTRA FAMILIA.
4.Hijo de Santa María, que quisiste serte Hijo de Mujer, concédenos descubrir que María es también nuestra Madre y ayúdanos a amarla con la ternura filial de tu corazón.
POR TU NACIMIENTO, SEÑOR, PROTEGE A NUESTRA FAMILIA.
5.Dios-con-nosotros, que quisiste nacer en el seno de una familia, bendice nuestro hogar para que en el siempre reine el amor de manera especial acuérdate de las familias que en estas fiestas de navidad viven en soledad y dolor y haz que sientan el consuelo de saberse hijos de la gran familia de Dios.
POR TU NACIMIENTO, SEÑOR, PROTEGE A NUESTRA FAMILIA.
Se pueden añadir otras peticiones libres
Terminemos nuestras peticiones rezando la oración de los hijos de Dios: Padre Nuestro.
ORACIÓN DE BENDICIÓN
Luego el padre de familia dice:
Señor Dios, Padre nuestro,
que tanto amaste al mundo
que nos entregaste a tu Hijo único
nacido de María la Virgen,
dígnate bendecir este nacimiento
y a la familia cristiana
que está aquí presente,
para que las imágenes de este Belén
nos ayuden a profundizar en la fe.
Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo amado,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
Concluida la bendición del pesebre toda la familia reza junta la siguiente oración:
Salve, Reina de los Cielos
y Señora de los ángeles;
salve raíz, salve puerta,
que dio pasó a nuestra luz.
Alégrate, Virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve, agraciada doncella,
ruega a Cristo por nosotros.
El padre de familia dice:
Que con el auxilio de tan dulce intercesora.
Todos responden:
Seamos siempre fieles en el terreno caminar.
Todos santiguándose dicen:
En el nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Podemos ofrecerle al Señor Jesús una respuesta de fe concreta, en esta navidad y Nuevo Año.
Especialmente podemos proponernos expresarle nuestro amor en algo práctico y efectivo, en relación as nuestros hermanos más pobres, a través de alguna obra de caridad.
BENDICIÓN DE LA CENA DE NOCHEBUENA
En el centro de la mesa se colocará una vela apagada.
Toda la familia, de pie, se reúne alrededor de la mesa. Santiguándose dicen:
El Padre, el hijo y el Espíritu Santo, sean glorificados en todo tiempo y lugar por al Inmaculada Virgen maría. Que Así sea. Amén
La madre de familia dice:
Hoy nos encontramos reunidos celebrando el nacimiento del Señor Jesús de la
Virgen María. Dios, en muestra de su inmenso amor, envió a su hijo para que la comunión perdida por el pecado fuera restablecida. Él nos reúne esta noche y, unidos de la misma forma que la familia de Nazaret, nos muestra que nuestra espera no ha sido en vano.
Uno de los hijos lee:
"Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: "No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo y Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre". Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace"." (Lc. 2, 8-14)
Y todos responden:
Gloria a Ti, Señor Jesús, que hoy has nacido de la Virgen María.
Mientras uno de los hijos enciende el cirio colocado en medio de la mesa, todos entonan el siguiente canto:
1.Campana sobre campana .....
Para finalizar; el padre de familia reza la siguiente oración de bendición:
Oremos.
Dios Padre,
que nos enviaste a tu Hijo muy amado,
derrama tu bendición sobre estos alimentos
y también sobre los miembros de este hogar,
para que así, como ahora acogemos,
gozosos, a tu Hijo Reconciliador,
lo recibamos también confiados
cuando vengas al fin de los
tiempos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos responden:
Amén.
En el nombre del Padre, del hijo y del espíritu Santo. Amén
lunes, 7 de diciembre de 2009
Octavo dia de la Novena a Maria Inmaculada
Noveno dia de la Novena a Maria Inmaculada
domingo, 6 de diciembre de 2009
Septimo dia de la Novena a Maria Inmaculada
sábado, 5 de diciembre de 2009
Sexto dia de la Novena a Maria Inmaculada
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
