lunes, 12 de octubre de 2009

A Papá.......Al Señor de los Milagros

1. Señor de los Milagros, a ti venimos en procesión: Porque ¡Sólo Tú, tienes palabras de vida eterna! (ver Jn 6,68). Porque ¡Sólo Tú, eres el único salvador del mundo ayer, hoy, y lo será siempre! (ver Heb 13,8).
2. Señor de los Milagros, ayúdanos a responder con generosidad al llamado del Papa Benedicto XVI de tener una fe adulta y madura, profundamente arraigada en la amistad contigo, en quien la verdad y el amor se identifican, para así «realizar la verdad en la caridad».
3. Sostén, todos nuestros esfuerzos. En el alba del tercer milenio: Llévanos a contemplar Tú rostro, en compañía de Santa María. Concédenos una conversión profunda y sincera, que es reconciliación y vida nueva. Ayúdanos a ser santos, porque no hay mayor tristeza e irresponsabilidad que la de no trabajar ardorosamente por nuestra santidad. Renueva en tu amor nuestras comunidades, para que sean “casas y escuelas de oración y de comunión”. Que sepamos escuchar y anunciar tu Palabra con un corazón generoso como el de Santa María. Que redescubramos tu acción misericordiosa en nuestras vidas sobretodo en el sacramento de la Reconciliación. Suscita en nuestras vidas el “asombro eucarístico” que nos lleve a descubrir la centralidad de la Eucaristía en la vida de la Iglesia. Bendice nuestras familias, para que como verdaderas “iglesias domésticas”, sean cenáculos de amor fiel y duradero, y santuarios donde la vida sea querida, esperada y acogida como valor único e irrepetible. Anima a nuestros jóvenes para que se comprometan generosamente en tu Iglesia. Haz que nuestra Arquidiócesis se vea bendecida con el aumento de nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Apóyanos en nuestros esfuerzos por construir una sociedad más justa y reconciliada. Haz que brillemos por nuestro amor hacia los pobres, por nuestra solidaridad con los enfermos, ancianos y explotados, y por nuestra capacidad de perdonar al que nos ofende. Vela para que seamos defensores valientes de la vida humana desde su concepción hasta su fin natural. ¡Señor de los Milagros! Que en todos nuestros esfuerzos sepamos cooperar activamente con tu gracia, ya que sin ella nada podemos hacer.
4. Nos alienta el saber que contamos: Con tu compañía, fuerza inspiradora para nuestro camino. Con el impulso de tu Espíritu, que como en Pentecostés, nos empuja hoy a caminar animados con la esperanza que “no defrauda” (Rom 5,5). Con la guía y el amor maternal de tu Madre Santísima, quien nos acompaña en este camino como aurora luminosa y estrella de la nueva evangelización. Y con la ayuda de nuestros santos peruanos quienes con su intercesión y ejemplo de vida nos invitan a que hagamos florecer en el Perú de hoy una nueva oleada de santidad que transforme nuestra sociedad y haga presente en ella la ansiada “civilización del amor”.
Que de esta manera toda nuestra Iglesia de Piura y Tumbes, te encuentre de verdad a Ti, que eres el Camino, la Verdad y la Vida. Que así sea. Amén.
San Miguel de Piura, 28 de octubre de 2006
Mons. José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V. Arzobispo Metropolitano de Piura

Consagracion a María Santísima de la Nube

Oh Milagrosa Virgen de la Nube!
Madre de Jesús y Madre nuestra
bienvenida seas a esta tu casa;
te saludamos con todo el afecto de nuestro corazón,
quisiéramos que en este día
ninguna acción nuestra te desagrade,
quisiéramos honrarte como los ángeles
te honran en el cielo, alabarte y bendecirte
con todos los justos, y servirte
con la fe y devoción de tus verdaderos hijos.

lunes, 14 de septiembre de 2009

15 de Setiembre...Al Pie de la Cruz estaba

SECUENCIA



La Madre piadosa estaba ¡Oh cuan triste y afligida

junto a la cruz, y lloraba estaba la Madre herida,

mientras el Hijo pendia; de tantos tormentos llena,

cuya alma triste y llorosa, cuando triste contemplaba

traspasada y dolorosa, y dolorosa miraba

fiero cuchillo tenia. del Hijo amado la pena!



¿Y cual hombre no llorara Hazme contigo llorar

si a la Madre contemplara y de veras lastimar

de Cristo en tanto dolor? de sus penas mientras vivo;

¿Y quien no se entristeciera, porque acompanar deseo

Madre piadosa, si os viera en la cruz, donde lo veo,

sujeta a tanto rigor? tu corazon compasivo.



Por los pecados del mundo, ¡ Virgen de virgenes santas!,

vio a Jesus en tan profundo llore ya con ansias tantas

tormento la dulce Madre. que el llanto dulce me sea;

Vio morir al Hijo amado porque su pasion y muerte

que rindio desamparado tenga en mi alma de suerte

el espiritu a su Padre. Que siempre sus penas vea.



¡Oh dulce fuente de amor!, Haz que su cruz me enamore

hazme sentir tu dolor y que en ella viva y more

para que llore contigo. De mi fe y amor indicio;

y que, por mi Cristo amado, porque me inflame y encienda

mi corazon abrasado y contigo me defienda

mas viva en El que conmigo. en el dia del juicio.



Y, porque a amarlo me anime Haz que me ampare la muerte

en mi corazon imprime de Cristo, cuando en tan fuerte

las llagas que tuvo en si. trance, vida y alma esten;

Y de tu Hijo, Senora, porque, cuando quede en calma

divide conmigo ahora el cuerpo, vaya mi alma

las que padecio por mi. a su eterna gloria. Amen.

viernes, 11 de septiembre de 2009

EL SUFRIMIENTO GLORIFICADO


Los próximos días vamos a celebrar la fiesta de la “exaltación de la Santa Cruz” y de “nuestra Señora, la Virgen de los dolores”.
¿Por qué motivo la Iglesia puede celebrar la cruz y el dolor?
Sabemos que algunas sectas rechazan la cruz que llevan los católicos. Dicen que es maldición para el que la lleva… que trae mala suerte y que se trata más bien de algo que la Biblia maldice.
Evidentemente que habría que refutar muchas cosas en esta manera de hablar.
Por una parte, sí es cierto que, según la Biblia, el que muere en la cruz es un maldito. Así nos recuerda San Pablo (Ga 3,13) citando el Deuteronomio (21,23). La razón es que se suponía que el crucificado es una persona que ha llevado una vida infame.
Pero, por otro lado, sabemos que aquí se trata de Jesús, quien fue injustamente sentenciado como si fuera un criminal.

Sin embargo, en la misericordia de Dios, esa crucifixión de Jesús fue el principio de salvación para todos, incluso para esas sectas que rechazan la cruz como una maldición...

Por su parte la Iglesia celebra la fiesta de ese día, recordando la dedicación de la basílica que se construyó en Jerusalén, para mostrar al pueblo la cruz del Redentor que había encontrado Santa Elena.

En este sentido, y si meditamos con verdadera fe, descubrimos que la cruz se ha convertido en un instrumento de triunfo y garantía de que hemos sido perdonados por Dios.

En efecto, al celebrar la Iglesia la cruz en este día, nos invita a rezar así:

“Dios nuestro, que has querido realizar la salvación de todos los hombres por medio de tu Hijo muerto en la cruz”… Ese ha sido el regalo del Padre y por eso le pedimos que, por los méritos de Jesús, alcancemos el cielo que Él nos mereció con su dolorosa muerte.

También sabemos que en el prefacio la liturgia nos explica lo que se celebra en la fiesta de ese día.

En el caso concreto de la exaltación de la Santa Cruz, leemos:

“Has puesto la salvación del género humano en el árbol de la cruz, para que, donde tuvo origen la muerte, de allí resurgiera la vida, y el que venció en un árbol, fuera en un árbol vencido por Cristo”.

Motivos más que suficientes para recordar, con amor y gozo, fuera del tiempo penitencial de la Semana Santa, la victoria de Cristo desde la cruz y la salvación nuestra, precisamente por la cruz.

En cuanto a los dolores de Santa María, no nos gozamos porque Ella sufrió. Sino porque sus dolores, junto a la cruz de Cristo, han servido también para la salvación de todos, aunque de una manera muy distinta de los sufrimientos de nuestro Redentor.

Porque si todo sufrimiento de cualquiera de los que formamos parte del cuerpo místico de Cristo, es purificante para todo el cuerpo, mucho más el dolor de María Santísima porque, aunque es criatura, es también la Madre de Dios y Madre nuestra.

Así sufrió por motivo de los dolores de su Hijo, el predilecto del Padre encarnado, y al mismo tiempo nos ayudó a nosotros los hijos espirituales que Jesús le dio desde la cruz.

Esto mismo nos enseña la oración del día:

“Señor, tú has querido que la Madre compartiera los dolores de tu Hijo al pie de la cruz; haz que la Iglesia, asociándose con María a la pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección”.

En este momento, no sé por qué, recordé a Mónica intercediendo por Agustín…

Todos estos dolores le merecieron a la Virgen que, sin morir, recibiera la palma del martirio junto a la cruz. Por eso uno de los títulos que la Iglesia da a María es el de “Reina de los mártires”, porque, sin morir, sufrió más que todos ellos.

De esta manera también se cumplió el anuncio de Simeón:

“Una espada traspasará tu alma”.

Así, Santa María sufre en el alma lo que su Hijo sufrió en el cuerpo. Él es nuestro Redentor único que nos salvó de nuestros pecados y Ella es la Corredentora que “compadeció” con Él por todos nosotros.

Estas dos fiestas, por tanto, no son para gozarse en el dolor por el dolor, sino en la fecundidad que brota del sufrimiento vivido dentro del plan de Dios.

Es una invitación para que todos nosotros aprovechemos los sufrimientos y limitaciones de la vida, para ofrecerlos al Padre unidos con los de Cristo.

Éste es el camino cristiano que, a veces, se expresa así: por la cruz a la luz.

José Ignacio Alemany Grau, Obispo

Director Interino de Programación de Radio María

domingo, 23 de agosto de 2009

Pensamientos Agustinianos para meditar

25 de agosto. Si queremos defender el libre albedrío, no impugnemos lo que lo hace libre, pues el que combate la gracia, que nos ayuda a liberarnos del mal y a obrar el bien, quiere que su arbitrio siga siendo cautivo.
Episturla 217, 8. 26 de agosto. El pecar es propiamente del que usa del albedrío racional de la voluntad; y esto sólo fue divinamente concedido al hombre entre los animales mortales.
De coniug. adult. 1, 16. 27 de agosto. Por esto, la criatura racional, sea la angélica o sea la humana, es de tal constitución que no puede ser por sí misma el bien que la haga bienaventurada; mas, siendo mudable, si se vuelve al Bien que no se puede mudar, se hace dichosa; si de Él se aparta, infeliz. En apartarse de él está su vicio, y en convertirse a él, su virtud.
Epistula 140, 23, 56. 28 de agosto. Dios, que eres siempre el mismo, conózcame a mí, conózcate a ti.
Soliloquia 2, 1, 1.
Fuente: Web de la Orden de Agustinos Recoletos http://www.agustinosrecoletos.com/

viernes, 14 de agosto de 2009

Asummpta est Maria in Coelum Dogma de Fe

Promulgado en la Constitución "Munificentissimus Deus": "Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".
Homenaje a Tí..Señora mía...En el dia de tu Fiesta...Protege a tu ciudad de Arequipa
"Toda espléndida, la hija del rey" (Sal 45, 14)
"Una gran señal apareció en el cielo: una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza"(Ap 11, 19-12,1).
"La Asunción de María es una participación singular en la resurrección de Cristo" S.S. Juan Pablo II

jueves, 13 de agosto de 2009

Novena a Nuestra Señora Coronada

Día primero
Oh, María sin pecado concebida!la más Preciosa Niña, Reina de las Maravillas. Regálame en este día,hacerme pequeñito,y siempre ser tu verdadero hijo,para llegar algún día al Dios de la Vida.Amén.
En cada día se puede rezar unPadrenuestro, Ave María y Gloria.
Día segundo
María, princesa desde niña,sobre la tierra sería ya nuestra guíay en Tí resplandeceríael cumplimiento de las profecías.Oh! mi dulce compañía,guía a este siervo pequeñito,que nada sería si en él no estaríala Luz Divina. Amén.
Día tercero
Vaso purísimo!, Estrella mía!que hilabas en tu Seno, como Virgen Inmaculada,al Dios que amabas,que por Él suspirabasy que brillaba, en una Niña Castaque se esposaba como Inmaculada.Haz que la pureza en mí resplandezcay que inunde toda la tierra que parece desierta.Amén.
Día cuarto
Oh, María! del mismo Dios alegría.Oh, María! a la que el ángel saludaríay le confiaría la más hermosa noticia,que en Tí viviría el Dios de la Vida,el Mesías esperado,ya anunciado y por los corazones anhelado.Oh, Lirio Perfumado! por el Señor siempre Santo!haced que digamos siempre "Sí" y vivamos para Tí,pues el Buen Dios a Tí nos dióy desde la Encarnación te señalócomo Corredentora para nos. Amén.
Día quinto
Madre mía, bella María!que en tus brazos acunarías,al Sol que iluminaría nuestras pobres vidas.Oh, María! cuyos ojos miraríancon dulzura infinita al Niño que padeceríay nos redimiría en la Cruz un día. Haz que seamos mansos y humildes de corazóncomo lo fue siempre Nuestro Señor.Amén.
Día sexto
Oh, Madre de Redención!cáliz de amor!llévanos al Salvador,misterio de alegría en el corazóny en el que palpita la alabanza al Padre Creador.Haz que la esperanza inunde nuestra alma,pues es nuestro Dios, escudo de Salvación,quien es nuestra protecciónya que con Su Sangre nos cubrióy nos enseñó lo que es el verdadero amor.Amén.
Día séptimo
Oh, María!, Señora mía!enséñame en este día,lo que la caridad sería,para llegar algún díaa la Tierra Prometida!.Oh, María!, Rosa Castísima!muéstrame el camino de la verdadpara que llegue a la santidadAmén.
Día octavo
Oh, María!, Auxiliadora mia!haced que el Espíritu Santo,sea derramadoen esta pobre vasija de barroy que sea por Él llenadapara purificarla y habitarla,labrándola a tu semejanza.Amén.
Día noveno Oh, Amadísima! oh, Madre mía!oh, Virgen María! a la que los ángeles subirían al Cielo con singular alegría.Oh María, pináculo de amor!.Oh, María! reina hoy en cada corazón,dándonos tu Inmaculado Corazón,como Reina del Cielo y la tierra que sos!.Oh, María, postrado ante Vos, sólo tuyo soy, como esclavo de amor.Amén.
Salve Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Tí llamamos los desterrados hijos de Eva; a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro múestranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro SeñorJesuscristo. Amén. Himno Reina y Madre, Virgen pura,que sol y cielo pisáis,a vos sola no alcanzóla triste herencia de Adán. ¿Cómo en vos, Reina de todos,si llena de gracia estáis,pudo caber igual partede la culpa original? De toda mancha estáis libre:¿y quién pudo imaginarque vino a faltar la graciaen donde la gracia está?Si los hijos de sus padresToman el fuero en que están,¿cómo pudo ser cautivaquien dio a luz la libertad? Amén. ORACIÓN Dios todopoderoso, que nos has dado como Madre y como Reina a la Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos. Reina dignísima del mundo, María Virgen perpetua, intercede por nuestra paz y salud, tú que engendraste a Cristo Señor, Salvador de todos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.