miércoles, 10 de febrero de 2010

Via Matris a la Virgen Dolorosa

El Vía Matris es el camino que recorrió María de regreso, desde el Santo Sepulcro hasta su casa. Es un camino en el que recuerda y revive el Via Crucis, el Camino de la Cruz. Por lo tanto, lo rezamos acompañando a la Madre Dolorosa de vuelta a su hogar.
Dedicatoria a María
Déjanos seguir contigo desde el sepulcro al cenáculo el camino doloroso de tu soledad u llanto. Desahoga, Madre nuestra tu corazón angustiado, rosa de siete puñales por nuestros siete pecados. Repite el diálogo interno con tu hijo bienamado, muerto a los ojos del mundo y, para ti, descansando. De tu voz aprenderemos la fe, la esperanza, el cántico triunfal de amor renacido tras las tinieblas del sábado.
XIV Estación: Jesús fue puesto en el Sepulcro
Detrás de la losa, queda tu corazón destrozado semilla de amor eterno, dormido y siempre velando. Cómo me duele dejarte. Te quisiera en mi regazo y estar contigo en tu sueño, que mi ansiedad hace largo. Sé que pronto te veré glorioso resucitado, y mi fe es el arco iris en la lluvia de mi llanto. Para aquellos, Hijo Mío, que el dolor embarcaron, tu sepulcro sea la estrella que los lleve a puerto salvos. Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores. Dios te salve, María …
XIII Estación: Jesús fue puesto en el Sepulcro
Aquí estuviste, Hijo mío, como la flor de su tallo. Flor deshojada, sangrienta en el dolor de mis brazos. Aquí cubrieron de mirra -¡ay, recuerdo de los Magos!-, la púrpura de tus llagas, llagas que en mí se han quedado. Fina sábana de nieve veló tu cuerpo adorado, y tu faz, mi sol, mi espejo se ocultó tras un sudario. Benditos los que adivinan, tras la llaga del hermano, tu divino rostro vivo que espera amor y cuidado. Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores. Dios te salve, María …
XII Estación: Mi Jesús murió en la Cruz
Aquí, la Cruz… Aquí el grito: – “¡Todo está consumado…!” la tiniebla, el terremoto y la lanza perforando tu corazón y mi pecho con el mismo hierro insano. Aquí me entregaste al hombre – verdugo por el pecado -, como hijo pequeñito nacido de sangre y llanto, Hijo tan distinto a ti, pero, en mi carne, tu hermano. Que las penas de su cruz – ¡hay tantos hombres ingratos !- no olviden que soy su Madre y que mucho me costaron. Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores. Dios te salve, María …
XI Estación: Mi recuerdo de los clavos
Sobre la roca tendieron la cruz para desclavarlo. Yo les rogaba: -¡ Por Dios, no le lastimen las manos! … Y estaban duras y frías, ellas que hicieron milagros y, tantas veces, filiales, con amor me acariciaron. Manos de mi Dios, heridas y, como sus pies, de mármol. Manos y pies de mi Niño, por obediencia entregados. Que si dejaron la cruz es por ir apresurados a quitarte, pecador, de tus miserias los clavos. Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores. Dios te salve, María …
X Estación: Cuando desnudaron a Jesús
Sobre esta Piedra, a los dados, la militar compañía se jugó la blanca túnica por mis desvelos tejida. Del lino de mis amores virginales parecía, pero quedó con su sangre lumbre de azotes, teñida. Lo vi desnudo, inocente, mientras la turba reía. Total entrega de Dios por su criatura caída. ¡Ay, si el pecado del mundo despojado, en carne viva, penitente se cubriera con la vergüenza divina…! Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores. Dios te salve, María …
IX Estación: Cuando vi caer a Jesús por tercera vez.
Dejadme besar la tierra, porque, al llegar al Calvario, también besó mi Niño tercera vez derribado. ¡Era tan dura la carga y tan cruel el populacho! Era llevar en los hombros lo más terrible: el pecado. Y cayó, cayó de bruces… Yo vi sus divinos labios, en un beso doloroso, de polvo y sangre manchados. Polvo del hombre, miseria y sangre de Dios, juntando en ósculo de perdón el cielo y el mundo ingrato. Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores. Dios te salve, María …
VIII Estación: Cuando Jesús consoló a las mujeres
Y se fueron las mujeres que por mi Jesús lloraron. Las calles huelen a miedo bajo el cielo encapotado. Si en el leño verde el fuego del furor rompió en estragos, ¿qué será en el leño seco por la plaga del pecado? ¿Mujeres que lloren? ¡No! Faltan en el mundo llantos viriles que reconozcan las voces que claudicaron. ¡Hombres del mundo, llorad mientras dura el Viernes santo, porque sintáis el consuelo de Cristo resucitado! Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores. Dios te salve, María …
VII Estación: Donde Jesús cayó por segunda vez
El crepúsculo se apaga y, en la callejuela angosta, como en conciencia culpable, se han dad cita las sombras. Aquí tropezó Jesús – ¡ las almas son tan tortuosas ! – y, segunda vez, la tierra probó el sabor de las rosas. Que el Amor es insistente cuando en verdad se enamora y dos veces, traicionado una y otra vez perdona. Por alzar a los caídos, Jesús probó la derrota y a mí me nombró refugio de los que, caídos, lloran. Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores. Dios te salve, María …
VI Estación: Cuando una mujer piadosa enjugó el rostro de Jesús
En esta tarde de llanto, en mi soledad mas sola, es una luz de esperanza recordar a la Verónica. El rostro que fue mi espejo, mi sol, se ocultaba en sombras de sangre, sudor , salivas, polvo y divina congoja. Una mujer, como yo, valiente rompió la tropa y enjugó la faz amada con la nieve de su toca. Pintado en sangre quedó el rostro que me enamora y, pintado en mis pupilas, el llanto no me lo borra. Hacia cualquiera que miro, la semejanza me asombra: todos los rostros del mundo se le parecen ahora. Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores. Dios te salve, María …
V Estación: Mi gratitud al Cirineo
A Simón el Cirineo detuvieron los soldados. Sudor y polvo traía como ofrenda de los campos. Mi Jesús era gavilla redentora de cansancio, y del peso de su cruz tuvo a bien participarnos. Simón recibió el madero, primeramente con asco. Poquito a poco, el camino le floreció de entusiasmo. Porque ir junto a mi Hijo en el sufrimiento humano, es hallar al fin la gloria, es a Él y a mí encontrarnos. Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores. Dios te salve, María …
IV Estación: Cuando me encontré con Él
Era difícil seguir de cerca a Jesús atado. Unidos al dolor, lejos en el cuerpo estábamos. Pero mi amor maternal se atrevió entre el populacho y pude mirar…, mirarme en los ojos de mi amado. Vivo aún de esa mirada, que retuvo el viril llanto por no doblar la agonía deshojada en mi regazo. Mirada firme de amor, que sellara el holocausto de nuestros dos corazones por ti, que estás escuchando. Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores. Dios te salve, María …
III Estación: Cuando mi Jesús cayó por primera vez
¡Mirad si queda en el suelo alguna gota de sangre! La recogerá la copa de mis besos maternales. Porque , al salir del Pretorio alguien se atrevió a empujarle y cayó, Varón de burlas, absolviendo a los culpables. ¡Mirad si quedó en el suelo alguna gota de sangre! ¡Estaba tan malherido…! ¡El madero era tan grande…! ¡que nadie ponga tropiezos a quien su miseria cargue por este mundo de cruces dolorosas y ambulantes! Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores. Dios te salve, María …
II Estación: Cuando Jesús recibió la Cruz
Sobre sus hombros pusieron el leño de la victoria. Él, carpintero, sabía de maderas olorosas. Y la levantó triunfante, como levanta a su esposa el amante enamorado en la noche de sus bodas. ¡Aborrecerla o amarla? En esta vía dolorosa, la cruz se clavó por siempre en mi corazón, muy honda. Cruz de Jesús y del hombre, divina cruz redentora, ligero yugo amoroso, ¡puente que lleva a la Gloria! Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores. Dios te salve, María …
I Estación: Cuando condenaron a muerte a Jesús
Anda suelto en la ciudad un silencioso homicida. Mi hijo pagó el rescate con su corona de espinas y, por que nada faltara, ofreció vida por vida. Pilato quiso lavar con agua su cobardía y su nombre, para siempre, se quedará como estigma de quien, por temor al mundo, al mismo Dios crucifica. Ahora, frente al Pretorio, la plaza duerme vacía. Un agrio remordimiento en las conciencias vigila. – ¡Resucitará? …Preguntan. Sólo yo sufro tranquila. Sólo yo… Mis compañeras, las dulces, fieles Marías, quieren llevar al sepulcro, el domingo, aceite y mirra. Yo seré, en el mundo a oscuras, la sola luz encendida. Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores. Dios te salve, María …
Último Deseo
Déjanos seguir contigo por el Vía Crucis, Señora, de nuestra vida doliente, sin tu amor más angustiosa. Podemos ser los Pilatos; los Cirineos, las Verónicas, los ladrones, los soldados, los fariseos, las llorosas, mujeres, el populacho voluble como las olas; podremos ser Judas, Pedro… Tú sabes bien nuestra historia. Mas, eres dulce refugio, Madre de Misericordia. Déjanos seguir contigo fieles hoy y hasta la hora sorpresiva de la muerte. ¡Amén Madre Dolorosa! ¡Amén por esa alegría que ya te anuncia la aurora! Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.
Dios te salve, Reina y Madre, Madre de misericordia…
Autor: L.C. Flores Mateos, S.J.
Cortesía de: www.churchforum.org

Rosario de los Siete Dolores de María Santísima

Por la señal de Santa Cruz... Señor mío Jesucristo...
P. Dios mío ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre...
Jaculatoria Oh Madre Afligida, graba en mí las llagas de tu Hijo amado por mi amor crucificado. (Se repite al final de cada dolor)
1º Dolor La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús.
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor. . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes. (Padre nuestro, siete avemarías, gloria y la jaculatoria)
2º Dolor La huida a Egipto con Jesús y José.
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.
3º Dolor La pérdida de Jesús.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.
4º Dolor El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.
5º Dolor La crucifixión y la agonía de Jesús.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.
6º Dolor La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como El nos amo.
7º Dolor El entierro de Jesús y la soledad de María.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos…
P. Ruega por nosotros Santa madre de Dios
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oración final
Señor, que en tu misterio de salvación has querido que continuara la Pasión de tu Hijo en los miembros de su cuerpo, que es la Iglesia: haz que, unidos ala Virgen María, Madre Dolorosa al pie de la cruz, la imitemos y sirvamos a Cristo en los hermanos que sufren. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

martes, 19 de enero de 2010

La Coronacion Canónica por Juan Pablo II

Solemne coronación canónica En el apretado itinerario de la primera visita de Juan Pablo II al Perú, el Santo Padre coronó el 2 de febrero de 1985 a la Virgen de Chapi y al Niño Jesús que sostiene en sus brazos. Para tal ocasión, la imagen fue transportada en un helicóptero desde el Santuario hasta la ciudad de Arequipa. Durante su corta estancia en la Ciudad Blanca, el Pontífice beatificó ese mismo día a Sor Ana de los Ángeles Monteagudo, virtuosísima flor del arequipeñísimo Monasterio de Santa Catalina. NOTA DE REDACCIÓN.-
El presente artículo fue publicado el día 26 de Enero del año de 1985, con motivo de la visita apostólica que su Santidad el Papa Juan Pablo II, a la ciudad de Arequipa y en mención y detalle a la ceremonia litúrgica en que coronó solemnemente a la Santísima Virgen de Chapi, Madre de todos los arequipeños y eterna protectora de la ciudad. “Arequipa y su Gente” quiere rendir un homenaje a la “Blanca Ciudad” en el mes de su fundación Española y a su Protectora, nuestra Madre de Chapi. Con una corona de plata, bañada en oro, adornada con 350 perlas, brillantes, rubíes y esmeraldas, símbolo regio, de líneas delicadas que conforman un sobrio y armonioso conjunto, Su Santidad, Juan Pablo II, coronará a la Santísima Virgen de Chapi, en solemne ceremonia que tendrá lugar después de la homilía en la Misa Pontifical. El R.P. Alberto Clavell, detalló, lo singular y significativo del trascendental acto, incorporado a la Liturgia Romana en el siglo XX. “En este rito la Iglesia reafirma que Santa María Virgen con razón es tenida e invocada como Reina, ya que es: Madre del Hijo de Dios y Rey Mesiánico y Colaboradora Augusta del Redentor” según el texto sagrado y litúrgico de la Iglesia CEREMONIAL DE CORONACIÓN La imagen de la Virgen de Chapi y el Niño Dios, estarán ubicadas delante del altar pontificio en el lado derecho (mirando hacia el mismo), después de la Hornilla el R.P. Clavell acompañado del diácono recogerán las coronas que estarán al lado de la imagen y se las acercaran al Papa. Su santidad pronunciará una oración “Acción de Gracia e Invocación” y rociará con agua bendita, las coronas. El séquito se dirige al sitial de la Virgen, allí monseñor Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio, Arzobispo de la Arquidiócesis, presentará las coronas a su Santidad. Acto seguido, el Santo padre se colocará frente a la Virgen y al Niño Dios, tomando en sus manos las joyas y procederá “Primero a coronar al Niño”, Hijo de Dios, y luego a la Santísima Virgen de Chapi, en este momento el pueblo aplaudirá, gozoso, el acto de la coronación, en este momento el coro de doscientas voces, conformado por niños y niñas, entonará el yaraví “Excelsa Virgen”. LA CORONA Es una joya, armónica, sobria, confeccionada en plata y bañada en oro claro, con dos kilos de peso, tiene la estructura de plata pura, fundida, cincelada y repujada. El sobredorado de oro, es claro por ser el metal más puro, sin añadido de cobre. El arco que ciñe la Virginal frente, está delineado por doble fila de perlas de pureza sin igual. Por encima se perfila una fila, de vuelta completa, de rubíes tallados en geométricas facetas. Los soportes de la esfera, que semejan el orbe, tiene en engastadas en puntas de oro, rubíes de mediano tamaño algunas alejandrinas y chispitas de brillantes. Destacan los racimos, de perlas, confeccionadas con aretes, donados por los fieles en tiempos pretéritos. Remata el conjunto: la esfera dorada y la hermosa Cruz de oro puro engastada en “gotas de aceite”, purísimas esmeraldas colombianas y salpicadas de algunos brillantes. La corona en su parte delantera y entre los soportes, ostenta el escudo del Papa Juan Pablo II, donde resalta el lema Papal: “Totus - Tuus” - “Todo Tuyo” en los colores heráldicos que le corresponden. El emblema estará a la derecha. El escudo del Santuario de Chapi, creado para la ocasión está ubicado en el lado izquierdo. En sus respectivos campos, se destaca la estrella Mariana, y el emblema de la Virgen Candelaria: dos palomas que simbolizan, la ofrenda presentada por Maria, en el Templo. Se alza por el medio, y de borde a mitad, un monte en rojo, que simboliza, los Andes, el Misti. Remata, por encima, la estrella Mariana. En la parte posterior, lucen los escudos del Perú y Arequipa, completando el áureo conjunto. Esta joya es digna de la Santísima Virgen de Chapi. Dos aretes de oro, “caravanas” antiguos, de la clásica media luna y perlas, adornarán el rostro virginal. FE Y TRABAJO Explica el padre Alberto Clavell: “Se ha logrado gracias a la fe manifestada en donaciones a la Virgen y a la dedicación y trabajo de un grupo de personas devotadas. El orfebre Carlos Quispe vecino arequipeño, ha demorado seis meses, en confeccionar la corona. Ha sido posible a donaciones de devotos que quieren permanecer en el anonimato y a que se ha utilizado algunas joyas donadas a la Virgen, con anterioridad. Interrogando al padre Clavell, nos explica que previamente se ha seguido una legalidad, ante el Vaticano, para que el acto de coronación pueda tener lugar. “La oportunidad de que sea el propio Papa Juan Pablo II quien corone a la Santísima Virgen de Chapi y al Niño, creo que es un presente que Dios hace a la fe del pueblo arequipeño”. Termina. ACCIÓN DE GRACIAS E INVOCACIÓN QUE PRONUNCIARÁ EL SANTO PADRE “Bendito eres, señor Dios del cielo y de la tierra que con tu misericordia y justicia dispersas a los soberbios y enalteces a los humildes; de este admirable designio de tu providencia nos has dejado un ejemplo sublime en el verbo encarnado y en su Virgen Madre: Tu hijo, que voluntariamente se rebajó hasta la muerte de Cruz, resplandece de gloria eterna y está sentado a Tu derecha como Rey de reyes y Señor de señores, y la Virgen que quiso llamarse Tu esclava, fue elegida Madre del Redentor y verdadera Madre de los que viven y ahora exaltada sobre los coros de los Ángeles, reina gloriosamente con su Hijo, intercediendo por todos los hombres como Abogada de la gracia y Reina de misericordia. Mira, Señor, benignamente a estos tus siervos que, al ceñir con una corona visible la imagen de Cristo y de su Madre, bajo la advocación de la Santísima Virgen de Chapi; reconocen en tu Hijo al Rey del universo e invocan como Reina a la Virgen Maria. Haz que, siguiendo su ejemplo, te consagren su vida, y cumpliendo la ley del amor, se sirvan mutuamente con diligencia; que se nieguen así mismos y con entrega generosa ganen para Ti a sus hermanos; que, buscando la humildad en la tierra, sean un día elevados a las alturas del Cielo, donde Tu mismo pones sobre la cabeza de tus fieles la corona de la vida”.

Nuestra Señora de Chapi - Historia de una Madre...

“La mamita”: Reina y Patrona de Arequipa “Los devotos la visten como una reina con pecheras de raso y manto de terciopelo. Se la ciñe con corona, símbolo de su realeza” (P. Clavell) En un desolado paraje de los Andes, a 2.420 metros de altitud y a 60 km. al sur de Arequipa, en el distrito de Polobaya —por el viejo camino que conduce a Moquegua—, se venera una imagen de Nuestra Señora de la Purificación o Candelaria, más conocida como la Virgen de Chapi, cuyo culto en este lugar se remonta al siglo XVIII y crece día a día. El origen de la imagen se ha perdido en el tiempo Es difícil precisar con exactitud el origen de esta entrañable devoción del pueblo arequipeño a la Santísima Virgen, asociada a los primeros evangelizadores de la región. Cuenta una vieja tradición, que la imagen fue hallada en un cerro aledaño a Churajón. Ya según un antiguo documento, fue trasladada a raíz de un terremoto en 1743, desde el caserío de Paranay al antiguo valle de Chapi 1, a 4.6 km. del actual Santuario, conocido también como Chapi Viejo. Debido a una serie de desmanes que se cometían durante su fiesta, en 1793, el párroco de Pocsi —jurisdicción a la cual pertenecía Chapi—, a fin de que los indios “pudieran cumplir mejor sus deberes de cristianos”,2 ordenó el traslado de la imagen hacia Sogay, pueblo próximo a Quequeña. Argüía el citado eclesiástico, por otra parte, que “la quebrada de Chapi estaba poco poblada, pues la escasez de agua no permitía la siembra, y por este motivo la ermita allí construida estaba casi abandonada”.3 Acatando la orden, se procedió a trasladar la imagen. Ya se había avanzado un buen trecho, cuando la comitiva hizo un alto para descansar y recuperar fuerzas. Fue a la sazón que el viento comenzó a arreciar, produciéndose una gran tempestad de arena. Al reiniciar la jornada, por más esfuerzos de los cargadores no lograron levantar la imagen. Lo intentan una y otra vez, sin conseguir el objetivo. El hecho fue dado por milagroso, interpretándose el suceso, como la voluntad de la Virgen para que su imagen fuese venerada, en adelante, en el sitio en que inamovible se quedó. Fue entonces allí erigida una pequeña ermita para su culto. Al respecto, comenta el Padre Vargas Ugarte, “que lo áspero, desabrido e inculto del mismo [el lugar] no ha sido parte para impedir que allá se dirijan los devotos, los cuales han vencido aun la misma oposición de las autoridades eclesiásticas”.4 Milagrosamente se salva en un terremoto “La noticia de la Virgen de Chapi se fue extendiendo por los contornos y aun trascendió a Arequipa, donde comenzaron a suscitarse devotos, que en romería se encaminaban a visitarla. No obstante, aún no pasaba de ordinario el culto que se le tributaba...” 5 En 1868, un violento terremoto trajo abajo esta ermita, encontrándose bajo sus escombros a “la mamita” del todo ilesa. En su lugar, se levantó una modesta capilla con los muros hechos de piedra y adobe, y el techo de paja. Con el correr de los años se la fue embelleciendo, aunque el aumento del flujo de peregrinos ya exigía la construcción de un santuario apropiado. De tal forma que, el 12 de febrero de 1893 se colocaron los cimientos del nuevo templo. La cantera de sillar y el agua del milagro El acucioso Padre Vargas Ugarte S.J., narra así los hechos extraordinarios ocurridos entonces: “Lentamente progresaron las obras, pero la Virgen las protegió visiblemente: primero, haciendo que los obreros diesen con una cantera de buena piedra de sillería en ocasión que se les había agotado la que afanosamente traían de Yarabamba; segundo, haciendo que saltase a flor de tierra y en la concavidad de un peñasco una vena de agua pura y cristalina. Este último suceso ocurrió en 1897, y sus circunstancias son en extremo notables. “Catorce peones cortaban sillares 7 para la obra, y la carencia de agua en aquel estéril suelo hacía más pesada su labor. Por la noche, uno de ellos fue al santuario y con sencilla fe pidió a la Virgen remediase la necesidad que padecía. Al día siguiente descubre, como a unos veinte metros de la cantera, un poco de humedad, escarba un poco y con grande júbilo ve brotar un chorro abundante de agua cristalina. No pararon aquí los favores de la Virgen, pues uno de los obreros, que padecía de la vista, se lavó los ojos con el agua del manantial y luego se sintió curado de su dolencia”.8 Estos hechos se difundieron como reguero de pólvora, con lo cual la Santísima Virgen atrajo hacia sí la atención de una infinitud de peregrinos que desde entonces frecuentan el lugar. Concluidas las obras, al comenzar el siglo XX, “la modesta capillita de antaño se había convertido en una iglesia de regular tamaño, con su fachada de dos cuerpos y una sola nave, en cuyo altar mayor se veía aparecer, vestida de rico manto, a la graciosa Virgen de Chapi”.9 El demonio no podía dejar de perturbar el crecimiento de esta devoción. Años más tarde, el 3 de mayo de 1921, un voraz incendio ocasionado por la caída de un cirio 10 consumió casi por entero el altar de la Virgen, resultando nuevamente, por un milagro, ilesa la venerada imagen. Y el 11 de octubre del año siguiente, un fuerte sismo afecta seriamente al templo. Son decenas de miles de personas, de todas las edades y clases sociales, que cada 1º de mayo se dirigen a su Santuario, en medio del desierto Su culto en nuestros días El actual Santuario se terminó de construir en 1967. Está levantado sobre un área de 1700 m², lo que proporciona una gran amplitud y favorece el culto. Su estilo es neo-colonial, con el clásico altar barroco enchapado en pan de oro. Su estructura —no podía ser de otra manera— es de sillar, ladrillo y cemento armado, para enfrentar los sismos. Su fiesta se celebra el 2 de febrero, día de la Purificación o Candelaria, pero los peregrinos han escogido de preferencia el 1º de mayo, en que se da inicio al mes dedicado a María, y también el 8 de setiembre, fiesta de su Natividad. En esas fechas, especialmente, se puede apreciar un verdadero mar humano descendiendo por la quebrada que conduce a Chapi. Son decenas de miles de personas, de todas las edades y clases sociales. Hay quien prefiera hacer todo el trayecto por la carretera, que ahora casi toca en el Santuario. Pero la inmensa mayoría de los devotos llega a pie, caminando alrededor de 15 km., desde el lugar conocido como “Siete Toldos”. Y no faltan los que realizan el inmenso sacrificio de emprender la caminata desde la propia ciudad de Arequipa. Sea como fuere, la gran mayoría lo hace devotamente, entonando plegarias y cánticos a Aquella que es Madre y Abogada nuestra.
Fuente:http://www.fatima.org.pe/seccion-verarticulo-6.html

jueves, 24 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad!

El Equipo de "Orando con Mamá" y "Siempre con María", te desean a tí y a tu Familia. Una Santa y Felíz Navidad. que el Niño Santo que nace hoy, te colme de bendiciones. Que su Santisima Madre que lo contempla con inmenso amor, te mire tambien con ternura, y que San Jose te acompañe siempre como a Jesus y Maria. Acercate a visitar al niño Dios en cada eucaristia, hoy puedes decirle con mucho amor....
¡Feliz cumpleaños Niño Jesús!

Novena de Navidad -- 9no dia

Consideración para el día noveno 24 de diciembre "La Justicia y la Paz se han abrazado" Mañana se celebra y comienza la Navidad, un tiempo propicio para recordar las maravillas que Dios ha hecho y sigue haciendo en la historia; estamos comprendiendo que la verdadera alegría es la de una vida conforme a las enseñanzas de Cristo y nos hemos llenado de esperanzas de poder alcanzar la paz como fruto de la justicia. El Evangelio del 24 de diciembre nos ayuda a entrar en la alabanza. Hoy nos vamos a unir a la lectura evangélica repitiendo con un estribillo: BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE NOS HAS DADO A TU HIJO COMO SALVADOR Y REDENTOR. Del Evangelio según San Lucas (1,68-79 Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David su siervo, tal como lo anunció por boca de sus santos profetas desde los tiempos antiguos. BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE... Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian, para mostrar misericordia a nuestros padres, y para recordar su santa alianza y el juramento que hizo a nuestro padre Abraham. BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE... Para concedernos que, libres de la mano de nuestros enemigos, le sirvamos con santidad y justicia en su presencia todos nuestros días. BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE... Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación por el perdón de los pecados. BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE... Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el Sol que nace de lo alto, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE... Celebrando ya, prácticamente, la fiesta de la Navidad, nos alegramos con este cántico de alabanza de Zacarías y, al hacer nuestras sus palabras, reconocemos el poder admirable de la venida del Salvador. Porque todos los enemigos que nos oprimían y la mano tenebrosa de todos los que nos odian, han sido ahuyentados y van de retirada como se retiran las tinieblas al amanecer, cuando comienza a resplandecer el Sol que nace de lo alto. Queremos ser fieles y constantes en el seguimiento del Salvador y queremos acogerlo en nuestra vida personal y social. Los temibles enemigos de la injusticia y la violencia caerán cuando nuestros corazones estén verdaderamente evangelizados, conscientes de su compromiso cristiano en el mundo, libres y liberadores porque saben que Uno mayor que todos ya rompió las cadenas que nos oprimían. Como dice el salmo 85 en el versículo 10: "La misericordia y la verdad se encuentran, la justicia y la paz se besan." Y todo es posible gracias al cumplimiento de la promesa porque como lo anunciaba Isaías 9,6: "Un niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado... que se llamará Consejero Admirable, Dios Poderoso, Padre Sempiterno, Príncipe de la Paz." Meditemos asiduamente cómo hacemos cada vez más fieles a las enseñanzas y a los mandatos de Jesús, con una religión pura y sincera que estimule la caridad al ejemplo del mismo Señor. Reflexionemos sobre la manera como vamos a hacer que esta Navidad dé el fruto que debe dar en nuestra vida. Para que Jesús realmente reine en nuestra patria se requiere que establezcamos nuevas relaciones basadas en la justicia y en la solidaridad en la cordialidad sincera y en la disponibilidad a todo lo que construya la armonía entre todos. El Rey de la Paz quiere la reconciliación de todos y ofrece su Evangelio y su Gracia para que ella sea una realidad. (Momento de silencio) Compromiso personal y comunitario Viviré esta noche santa en paz y armonía con todos los que están a mi lado, sin exigir nada para mí y tratando de dar alegría a los que me rodean. De ahora en adelante: - Saldré al encuentro de los más pobres, de los marginados, de los excluidos para reconocer en ellos el rostro de Dios y revestirlos de su dignidad. - En todos los ambientes donde viva, estudie, trabaje o me recree, promoveré actitudes de equidad, solidaridad y justicia social. Si las circunstancias me lo permiten, voy a comulgar para experimentar de la manera más intensa mi amistad con Jesús.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Novena de Navidad -- 8vo dia

Consideración para el octavo día 23 de diciembre "De la justicia, brota la solidaridad y la misericordia" La Navidad nos debe llevar a profundizar más en el misterio de la infinita misericordia que Dios ha tenido con toda la humanidad de todos los tiempos. El nacimiento del Salvador es el signo más excelente de la cercanía de Dios a nosotros y de su compromiso definitivo y total con la humanidad. Del Evangelio según San Lucas (1,57-66) 57 Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. 58 Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. 59 Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, 60 pero su madre, tomando la palabra, dijo: "No; se ha de llamar Juan." 61 Le decían: "No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre." 62 Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. 63 El pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre." Y todos quedaron admirados. 64 Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. 65 Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; 66 todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: "Pues ¿qué será este niño?" Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. Reflexión Alrededor del nacimiento de Juan el Bautista, Precursor del Señor, ocurren muchas maravillas que manifiestan de manera luminosa la bondad infinita de Dios. Los vecinos reconocen que el Señor ha tenido una gran misericordia con ella. Y Zacarías, el padre del niño, desata su lengua y se pone a bendecir y a alabar a Dios. La proximidad de la fiesta de Navidad nos pone en esta actitud de bendición y de alabanza. Y al conocer la manera como Dios preparó los acontecimientos nos llenamos de admiración y cariño. Pero todo lo anterior no nos puede distraer de la idea central del Evangelio escuchado que nos muestra en cada acontecimiento y en cada intervención de Dios su gran misericordia. De la misma manera y según lo que hemos meditado en esta novena, resuenan a nuestra conciencia otras invitaciones de Jesús: "Sean misericordiosos como vuestro Padre del Cielo es misericordioso", "perdonen y serán perdonados", "presten sin esperar recompensa", "acompañen al que los hace caminar con él", "amen a sus enemigos", "oren por los que los persiguen y calumnian". A la luz de las enseñanzas del Evangelio sabemos que la misericordia, más allá de cualquier sentimiento, es una actitud de generosa disponibilidad frente a las limitaciones y deficiencias, frente a la pobreza y a las miserias de los que nos rodean. Lá misericordia que debemos vivir los discípulos de Jesús se parece a la bondad del Padre Dios que, sin preguntar "qué te hace falta", conoce y sabe la necesidad primordial de la humanidad entera y se toma la molestia de resolverla. Aún a pesar de no ser agradecido y hasta el límite de ser incomprendido y rechazado por los mismos beneficiados, Dios se compromete hasta el final en la solución del gran problema humano. Dediquemos un momento a pensar lo que sería una nación en la que las necesidades de todos realmente fueran satisfechas por los responsables antes de que los pobres y postergados tuvieran que humillarse más. Pensemos en cómo hacer para que en todas partes se experimente la solidaridad y la responsabilidad en el destino común de la nación. ¿Tengo sincero interés por vivir la solidaridad y la misericordia para con todos los que me rodean? (Momento de silencio.) Compromiso personal y comunitario En familia, recordar cuáles son las obras de misericordia espirituales y corporales, revisar nuestro compromiso frente a ellas y hacer el propósito firme de ponerlas en práctica todos los días.