jueves, 24 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad!

El Equipo de "Orando con Mamá" y "Siempre con María", te desean a tí y a tu Familia. Una Santa y Felíz Navidad. que el Niño Santo que nace hoy, te colme de bendiciones. Que su Santisima Madre que lo contempla con inmenso amor, te mire tambien con ternura, y que San Jose te acompañe siempre como a Jesus y Maria. Acercate a visitar al niño Dios en cada eucaristia, hoy puedes decirle con mucho amor....
¡Feliz cumpleaños Niño Jesús!

Novena de Navidad -- 9no dia

Consideración para el día noveno 24 de diciembre "La Justicia y la Paz se han abrazado" Mañana se celebra y comienza la Navidad, un tiempo propicio para recordar las maravillas que Dios ha hecho y sigue haciendo en la historia; estamos comprendiendo que la verdadera alegría es la de una vida conforme a las enseñanzas de Cristo y nos hemos llenado de esperanzas de poder alcanzar la paz como fruto de la justicia. El Evangelio del 24 de diciembre nos ayuda a entrar en la alabanza. Hoy nos vamos a unir a la lectura evangélica repitiendo con un estribillo: BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE NOS HAS DADO A TU HIJO COMO SALVADOR Y REDENTOR. Del Evangelio según San Lucas (1,68-79 Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David su siervo, tal como lo anunció por boca de sus santos profetas desde los tiempos antiguos. BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE... Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian, para mostrar misericordia a nuestros padres, y para recordar su santa alianza y el juramento que hizo a nuestro padre Abraham. BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE... Para concedernos que, libres de la mano de nuestros enemigos, le sirvamos con santidad y justicia en su presencia todos nuestros días. BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE... Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación por el perdón de los pecados. BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE... Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el Sol que nace de lo alto, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE... Celebrando ya, prácticamente, la fiesta de la Navidad, nos alegramos con este cántico de alabanza de Zacarías y, al hacer nuestras sus palabras, reconocemos el poder admirable de la venida del Salvador. Porque todos los enemigos que nos oprimían y la mano tenebrosa de todos los que nos odian, han sido ahuyentados y van de retirada como se retiran las tinieblas al amanecer, cuando comienza a resplandecer el Sol que nace de lo alto. Queremos ser fieles y constantes en el seguimiento del Salvador y queremos acogerlo en nuestra vida personal y social. Los temibles enemigos de la injusticia y la violencia caerán cuando nuestros corazones estén verdaderamente evangelizados, conscientes de su compromiso cristiano en el mundo, libres y liberadores porque saben que Uno mayor que todos ya rompió las cadenas que nos oprimían. Como dice el salmo 85 en el versículo 10: "La misericordia y la verdad se encuentran, la justicia y la paz se besan." Y todo es posible gracias al cumplimiento de la promesa porque como lo anunciaba Isaías 9,6: "Un niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado... que se llamará Consejero Admirable, Dios Poderoso, Padre Sempiterno, Príncipe de la Paz." Meditemos asiduamente cómo hacemos cada vez más fieles a las enseñanzas y a los mandatos de Jesús, con una religión pura y sincera que estimule la caridad al ejemplo del mismo Señor. Reflexionemos sobre la manera como vamos a hacer que esta Navidad dé el fruto que debe dar en nuestra vida. Para que Jesús realmente reine en nuestra patria se requiere que establezcamos nuevas relaciones basadas en la justicia y en la solidaridad en la cordialidad sincera y en la disponibilidad a todo lo que construya la armonía entre todos. El Rey de la Paz quiere la reconciliación de todos y ofrece su Evangelio y su Gracia para que ella sea una realidad. (Momento de silencio) Compromiso personal y comunitario Viviré esta noche santa en paz y armonía con todos los que están a mi lado, sin exigir nada para mí y tratando de dar alegría a los que me rodean. De ahora en adelante: - Saldré al encuentro de los más pobres, de los marginados, de los excluidos para reconocer en ellos el rostro de Dios y revestirlos de su dignidad. - En todos los ambientes donde viva, estudie, trabaje o me recree, promoveré actitudes de equidad, solidaridad y justicia social. Si las circunstancias me lo permiten, voy a comulgar para experimentar de la manera más intensa mi amistad con Jesús.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Novena de Navidad -- 8vo dia

Consideración para el octavo día 23 de diciembre "De la justicia, brota la solidaridad y la misericordia" La Navidad nos debe llevar a profundizar más en el misterio de la infinita misericordia que Dios ha tenido con toda la humanidad de todos los tiempos. El nacimiento del Salvador es el signo más excelente de la cercanía de Dios a nosotros y de su compromiso definitivo y total con la humanidad. Del Evangelio según San Lucas (1,57-66) 57 Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. 58 Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. 59 Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, 60 pero su madre, tomando la palabra, dijo: "No; se ha de llamar Juan." 61 Le decían: "No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre." 62 Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. 63 El pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre." Y todos quedaron admirados. 64 Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. 65 Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; 66 todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: "Pues ¿qué será este niño?" Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. Reflexión Alrededor del nacimiento de Juan el Bautista, Precursor del Señor, ocurren muchas maravillas que manifiestan de manera luminosa la bondad infinita de Dios. Los vecinos reconocen que el Señor ha tenido una gran misericordia con ella. Y Zacarías, el padre del niño, desata su lengua y se pone a bendecir y a alabar a Dios. La proximidad de la fiesta de Navidad nos pone en esta actitud de bendición y de alabanza. Y al conocer la manera como Dios preparó los acontecimientos nos llenamos de admiración y cariño. Pero todo lo anterior no nos puede distraer de la idea central del Evangelio escuchado que nos muestra en cada acontecimiento y en cada intervención de Dios su gran misericordia. De la misma manera y según lo que hemos meditado en esta novena, resuenan a nuestra conciencia otras invitaciones de Jesús: "Sean misericordiosos como vuestro Padre del Cielo es misericordioso", "perdonen y serán perdonados", "presten sin esperar recompensa", "acompañen al que los hace caminar con él", "amen a sus enemigos", "oren por los que los persiguen y calumnian". A la luz de las enseñanzas del Evangelio sabemos que la misericordia, más allá de cualquier sentimiento, es una actitud de generosa disponibilidad frente a las limitaciones y deficiencias, frente a la pobreza y a las miserias de los que nos rodean. Lá misericordia que debemos vivir los discípulos de Jesús se parece a la bondad del Padre Dios que, sin preguntar "qué te hace falta", conoce y sabe la necesidad primordial de la humanidad entera y se toma la molestia de resolverla. Aún a pesar de no ser agradecido y hasta el límite de ser incomprendido y rechazado por los mismos beneficiados, Dios se compromete hasta el final en la solución del gran problema humano. Dediquemos un momento a pensar lo que sería una nación en la que las necesidades de todos realmente fueran satisfechas por los responsables antes de que los pobres y postergados tuvieran que humillarse más. Pensemos en cómo hacer para que en todas partes se experimente la solidaridad y la responsabilidad en el destino común de la nación. ¿Tengo sincero interés por vivir la solidaridad y la misericordia para con todos los que me rodean? (Momento de silencio.) Compromiso personal y comunitario En familia, recordar cuáles son las obras de misericordia espirituales y corporales, revisar nuestro compromiso frente a ellas y hacer el propósito firme de ponerlas en práctica todos los días.

martes, 22 de diciembre de 2009

Novena de Navidad -- 7mo dia

Consideración para el séptimo día 22 de diciembre "Felices los que tienen hambre y sed de justicia..." Se aproxima el gran día de la Navidad que todos esperamos con ilusión, hay ambiente festivo en casi todas partes y corremos el riesgo de olvidar que todavía estamos en Adviento, es decir, en la espera, en un tiempo dedicado a la conversión. Nuestra novena tendrá sentido más auténtico si no olvidamos esta dimensión de nuestra fe. Del Evangelio según san Lucas (1, 46-56) 46 Y dijo María: "Engrandece mi alma al Señor 47 y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador 48 porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, 49 porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre 50 y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. 51 Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. 52 Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. 53 A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. 54 Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia 55 como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos." 56 María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa. Reflexión Acabamos de escuchar el cántico que brotó de labios de María cuando oyó la profesión de fe de Isabel, su pariente, el día de la Visitación. A partir de sus palabras, nos damos cuenta de la conciencia que María tiene de haber sido elegida para la misión única y dichosa de ser la Madre del Salvador. Pero su canto de alabanza también nos hace testigos de su fe y de su esperanza. En la fe, ella sabe que la gracia incomparable que ha recibido es regalo para todas las naciones. Sabe que el único protagonista es Dios nuestro Señor. Y su esperanza iluminada por el cumplimiento de las promesas antiguas hechas a los padres en la fe, se hace constatación alegre de la llegada del tiempo en el que los pobres, los pequeños y los pecadores, serán tratados por Dios de manera especial. ¡Cómo se equivoca tanta gente con la Navidad haciendo de ella una ocasión para despilfarrar fortunas en cosas inútiles! (Si al menos algunos se dieran cuenta de los verdaderos preferidos de Dios y compartieran con Dios su preocupación por ellos, muchas cosas cambiarían! iY cómo se cae fácilmente en el sin sentido de celebraciones exteriores! Hasta los signos y los adornos parecen haber olvidado al Dueño de la Fiesta. Hasta "de moda" se nos ponen algunos arreglos. Y, mientras tanto, los más pobres, los pobres pecadores, los débiles, que son los que Jesús quiere que amemos y reconozcamos como hermanas y hermanos nuestros, siguen padeciendo nuestra indiferencia total. Pero las palabras de la Virgen María son suficientes para el que quiera entender: "Dios dispersó a los soberbios... derribó del trono a los poderosos y enalteció a los humildes, a los que tenían hambre los colmó de bienes y a los ricos los despachó vacíos..." El darse cuenta de estas realidades es la verdadera alegría de María, quien florece ante Dios como su obediente y humilde esclava desde el instante de la Encarnación. Ella sí se supo poner al servicio de este plan de Dios desde el lugar en el que Dios mismo la puso. ¿Cómo se podría hacer para que la alegría de nuestras fiestas estuviera acompañada de verdaderos signos de justicia social, que nos permitieran salir al encuentro de los pobres, de los pecadores, de los excluidos y marginados por la sociedad en que vivimos? El Santo Padre nos lo recuerda siempre: "Si quieres la paz, sal al encuentro del pobre". (Momento de silencio) Compromiso personal y comunitario Dialogar por un momento en familia, en comunidad, sobre la situación de injusticia social, de desigualdad que vive nuestra sociedad y compartir actitudes, hechos o acciones personales o comunitarias que realizamos para que en nuestra familia, estudio, trabajo, comunidad haya igualdad de derechos, equidad, desarrollo, defensa del bien común.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Novena de Navidad -- 6to dia

Consideración para el sexto día 21 de diciembre "La paz es posible, si actuamos con justicia y rectitud" Avanza la Novena de Navidad y los que la hacemos con amor queremos agradar sinceramente a Jesús, nuestro Señor y hermano, nuestro amigo entrañable. Por eso tratamos de ver más allá de los signos exteriores que embellecen nuestras casas y las calles de nuestra ciudad y procuramos ver qué es lo que realmente desea el Dueño de la Fiesta. Del Evangelio según Lucas (1 , 39-45) 39 En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; 40 entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; 42 y exclamando con gran voz, dijo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; 43 y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? 44 Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. 45 ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!" Reflexión Acabamos de escuchar cómo la Madre de Dios, inmediatamente después de recibir en sus purísimas entrañas al Hijo Eterno, bien consciente de quién es el verdadero protagonista de toda la historia humana, sale a prestar un servicio de caridad. Su actitud es un ejemplo para nosotros en esta Navidad. En nuestras fiestas, muchas veces, se olvida quien es el motivo de las fiestas y nos dedicamos a cosas que nada tienen que ver con lo que estamos celebrando. María, en cambio, a pesar de ser la que más tendría "derecho" de hacerse fiesta, entiende que su misión comienza con un notable gesto de servicio. Por otra parte, las palabras de asombro de Isabel cuando María llega a atenderla y el salto de gozo de la criatura en su vientre, confirman la certeza incontenible de la conciencia que sabe que Dios ha venido a visitar a su humanidad de manera nueva y definitiva. Dios se ha comprometido con la causa de todos los seres humanos hasta el punto de enviar a su Hijo en persona. ¿Cómo hacer que todos los creyentes lleguen a experimentar algo del asombro de Isabel? ¿Cómo hacer que nuestra fe involucre todas las fibras de nuestro ser? En las circunstancias actuales de nuestro país, no podemos menos que pensar qué es lo que no está funcionando desde la fe. Nos preguntamos si es que no hemos acogido el anuncio gozoso de la llegada del Hijo de Dios a compartir en todo nuestra historia y, sobre todo, si es que no se ha sabido todavía que Él puso las verdaderas condiciones para la paz. Si Él hizo presentir su llegada desde cuando habitaba el vientre purísimo de María, ahora, después de su muerte y de su resurrección, después de la efusión del Espíritu Santo, Él mismo hace experimentar el perdón, la reconciliación y la paz a cuantos lo acogen por la fe. La Iglesia que nació de su costado traspasado, de la reunión de los primeros discípulos y del portento de Pentecostés, ha dado testimonio de estos hechos. A nuestro país le hace falta acoger de verdad y con sinceridad la obra de la gracia de Dios. Le hace falta cumplir la misión encomendada por Jesús, ser fuente de vida, de respeto por la dignidad de las personas, de humanidad. La coherencia de la vida y el testimonio de cada uno de nosotros y de las comunidades que conformamos será el único signo válido para que llegue la paz. No podrán darse condiciones adecuadas para llegar a ella si no vivimos en rectitud y justicia, individual y socialmente, de acuerdo con lo que hemos recibido. Meditemos un momento acerca del misterio de María que nos entrega a Jesús, a quien los profetas anunciaron como "el Príncipe de la Paz". No se trata de una tierna imagen que no nos compromete, sino de un llamado serio y dichoso para que decidamos qué vamos a hacer desde hoy para que Jesús sea conocido, amado, respetado por todos y para que todos vivan de manera conforme a sus enseñanzas. (Momento de silencio.) Compromiso personal y comunitario Haré hoy un examen de conciencia en el que reflexionaré sobre mis incoherencias y temores que me impiden el verdadero encuentro con Jesús y con los hermanos. De la misma manera ofreceré al Señor mi sincero propósito de hacerlo conocer y amar en los ambientes en que vivo y trabajo cada día.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Novena de Navidad -- 5to dia

Consideración para el quinto día 20 de diciembre "La justicia exige relaciones nuevas" La tradición del pesebre fue inaugurada por San Francisco de Asís y ha servido para que muchas generaciones de cristianos contemplemos los misterios de la Encarnación y del Nacimiento de Jesús, el Señor. Pero resulta extraño que nuestra generación haya perdido la sensibilidad de quienes más de cerca han vivido este misterio. Dejemos que la Palabra de Dios despierte de nuevo en nosotros verdaderos sentimientos de apertura y entrega a Jesús y al Padre, a María y a José y a todos aquellos por quienes dio su vida Jesús. Del evangelio de san Lucas (1,26-38) 26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 28 Y entrando, le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." 29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. 30 El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; 31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. 32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; 33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin." 34 María respondió al ángel: "¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?" 35 El ángel le respondió: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. 36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, 37 porque ninguna cosa es imposible para Dios." 38 Dijo María: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y el ángel dejándola se fue. Reflexión El Evangelio de hoy relata la Anunciación del arcángel San Gabriel a María Santísima y, en el mismo acontecimiento, la Encarnación del Hijo de Dios. Se trata de una palabra que produce gran alegría a quienes nos reunimos en torno al pesebre. Dios mostró su misericordia a María y le reveló la manera como ella, por el poder del Espíritu, llegaría a ser la Madre de Dios, Él mismo quiso dar pruebas de su poder a María, quien a su vez ofreció al Señor toda su disponibilidad como humilde servidora de sus planes. En el camino de quienes queremos ser verdaderos discípulos de Jesús, la disponibilidad se presenta como condición insustituible de seguimiento, porque la vida cristiana no es hacer muchas cosas sino dejar a Dios hacerlas en el mundo y en nosotros. Si bien esta actitud comporta un riesgo, lejos de suprimir nuestra libertad de acción, enaltece nuestro compromiso de fe. Dios es Dios y sólo Él tiene todo el poder y la gloria. Por eso, quien lo conoce y sabe de su amor por la humanidad entera, sabe también que Él actúa siempre a favor nuestro. Pero la disponibilidad ante Dios puede ser falsa, si no está sinceramente acompañada de una actitud de apertura frente a todos los que nos rodean. Ser disponibles a quienes acuden a nosotros, a quienes no se atreven a pedir un favor y a quienes lo piden de manera poco conveniente, ser abiertos y sensibles a las necesidades de los demás es la prueba de la otra apertura fundamental a la Gracia que Dios nos da. La disponibilidad resplandece como virtud necesaria en el camino de la paz, tanto en nuestro medio más cercano, familiar o comunitario, como en el gran medio de la sociedad en que vivimos. Porque la paz se construye sobre la realidad del diálogo y de la escucha, es decir, sobre relaciones nuevas en las que haya verdadera consideración por la necesidad ajena. La misma justicia social, condición indispensable para la paz, requiere que todos revisemos nuestra capacidad de salir de sí mismos para ir al encuentro solidario con el otro, reconociendo su dignidad y respetando sus derechos. ¿Seremos de los que sólo pretenden conservar sus privilegios de clase o de posición? ¿Estamos atentos a escuchar siempre a los que nos rodean y nos necesitan, sin anticipar respuestas, acogiendo de corazón sus iniciativas? Compromiso personal y comunitario Desde hoy haré el propósito de crear relaciones nuevas con los familiares, amigos y compañeros a los que no he sabido escuchar, aceptar o comprender. En oración le voy a pedir a la Santísima Virgen su ayuda para poder lograrlo.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Novena de Navidad -- 4to dia

Consideración para el cuarto día 19 de diciembre "No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón" De nuevo estamos reunidos en la presencia de la familia de Nazaret y nuestro corazón se regocija ante la proximidad de la Navidad. También hoy queremos ofrecer al Señor el homenaje que sólo Él merece y progresar en la gracia del Adviento que nos quiere preparar de la mejor manera a la celebración de la Navidad y a la espera de "los cielos nuevos y la tierra nueva" de los que habla la Escritura para el final de los tiempos. Escuchemos las palabras del Evangelio y busquemos en él el sentido de nuestras celebraciones. Del Evangelio según san Lucas (1 ,5 - 25) 5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel; 6 los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor. 7 No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad. 8 Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el turno de su grupo, 9 le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. 10 Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso. 11 Se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. 12 Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él. 13 El ángel le dijo: "No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; 14 será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento, 15 porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre, 16 y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios, 17 e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, = para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, = y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto." 18 Zacarías dijo al ángel: "¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad." 19 El ángel le respondió: "Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva. 20 Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo." 21 El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaban de su demora en el Santuario. 22 Cuando salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el Santuario; les hablaba por señas, y permaneció mudo. 23 Y sucedió que cuando se cumplieron los días de su servicio, se fue a su casa. 24 Días después, concibió su mujer Isabel; y se mantuvo oculta durante cinco meses 25 diciendo: "Esto es lo que ha hecho por mí el Señor en los días en que se dignó quitar mi oprobio entre los hombres." Reflexión El relato del anuncio del nacimiento de Juan el Bautista que recibió su padre Zacarías en el templo nos recuerda la anunciación del arcángel san Gabriel a María Santísima. Sin embargo, nos muestra la diferencia en la actitud: Zacarías permaneció mudo porque no creyó inmediatamente el mensaje celestial; María, en cambio, se puso a la orden del Señor para que en ella y por medio de ella se hiciera todo lo que Dios quisiera. Eso es lo que falta seguramente a muchos discípulos de Jesús que podrían colaborar tan decididamente en la realización de los planes de Dios sobre el mundo si fueran más dóciles a la Palabra. Pero hoy queremos fijar nuestra mirada en la misión encomendada desde el primer momento a Juan el Bautista. A él le correspondió hacer que muchas personas volvieran al Señor, convencer con entusiasmo a todos sobre la urgencia de la reconciliación general y buscar portadas los medios que los rebeldes volvieran a la sensatez de los justos. En este sentido, la justicia y la reconciliación son la única posibilidad sensata para quienes quieren acoger la paz. Justicia de los individuos y justicia de los grupos humanos. Reconciliación con Dios y reconciliación entre nosotros. Juan predicó a los pecadores la conversión en la certeza del amor misericordioso de Dios que siempre ha querido y quiere mostrarse abierto a quien busca perdón. Y el milagro del perdón es lo único que permite a los seres humanos vivir en paz consigo mismos. De hecho, la posibilidad de reconciliación es la puerta abierta de la paz interior. Pero esto es exacto también a nivel más amplio, al nivel de la sociedad. Si la sociedad entera se abre al amor de Dios y al misterio del perdón, si se entra en un proceso de reconciliación nacional, todo puede ser mejor. Nada vale para la paz el solo silencio de las armas. Ese silencio puede ser macabro por la terrible posibilidad de una simple superioridad de recursos, de fuerzas y de pactos. En cambio, la paz sí se construye por el camino de un proceso de reconciliación en el que la justicia sea resarcida de todas las partes y en que las responsabilidades sean reconocidas, aceptadas y satisfechas dentro de los cauces de la verdad y del derecho. Al preparamos a la Navidad debemos meditar muy bien cuáles son las opciones del Evangelio por la paz. De hecho, nuestro Señor llamó "bienaventurados a los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios". Como el Hijo de Dios dio su vida por la paz del mundo, así los cristianos debemos comprometemos en instaurar el nuevo orden que haga posible la paz. Pensemos un momento si vivimos con alegría nuestra propia relación con Dios que tanto nos ha perdonado y que tanto nos ama. Reconociéndonos pecadores perdonados, ofrezcamos el perdón a todos. (Momento de silencio.) Compromiso personal y comunitario Buscaremos un espacio para la oración personal y, haciendo pasar ante nuestra mirada interior a todos los que nos hayan ofendido, les daremos el perdón sincero. De la misma manera haremos propósito de no llevar cuentas de las ofensas recibidas en el pasado ni durante este año. Pediremos al Señor que ilumine a todos los que tienen poder decisorio en nuestro país para que se convenzan de la necesidad de establecer procesos de reconciliación que promuevan una paz verdadera.