martes, 19 de enero de 2010

La Coronacion Canónica por Juan Pablo II

Solemne coronación canónica En el apretado itinerario de la primera visita de Juan Pablo II al Perú, el Santo Padre coronó el 2 de febrero de 1985 a la Virgen de Chapi y al Niño Jesús que sostiene en sus brazos. Para tal ocasión, la imagen fue transportada en un helicóptero desde el Santuario hasta la ciudad de Arequipa. Durante su corta estancia en la Ciudad Blanca, el Pontífice beatificó ese mismo día a Sor Ana de los Ángeles Monteagudo, virtuosísima flor del arequipeñísimo Monasterio de Santa Catalina. NOTA DE REDACCIÓN.-
El presente artículo fue publicado el día 26 de Enero del año de 1985, con motivo de la visita apostólica que su Santidad el Papa Juan Pablo II, a la ciudad de Arequipa y en mención y detalle a la ceremonia litúrgica en que coronó solemnemente a la Santísima Virgen de Chapi, Madre de todos los arequipeños y eterna protectora de la ciudad. “Arequipa y su Gente” quiere rendir un homenaje a la “Blanca Ciudad” en el mes de su fundación Española y a su Protectora, nuestra Madre de Chapi. Con una corona de plata, bañada en oro, adornada con 350 perlas, brillantes, rubíes y esmeraldas, símbolo regio, de líneas delicadas que conforman un sobrio y armonioso conjunto, Su Santidad, Juan Pablo II, coronará a la Santísima Virgen de Chapi, en solemne ceremonia que tendrá lugar después de la homilía en la Misa Pontifical. El R.P. Alberto Clavell, detalló, lo singular y significativo del trascendental acto, incorporado a la Liturgia Romana en el siglo XX. “En este rito la Iglesia reafirma que Santa María Virgen con razón es tenida e invocada como Reina, ya que es: Madre del Hijo de Dios y Rey Mesiánico y Colaboradora Augusta del Redentor” según el texto sagrado y litúrgico de la Iglesia CEREMONIAL DE CORONACIÓN La imagen de la Virgen de Chapi y el Niño Dios, estarán ubicadas delante del altar pontificio en el lado derecho (mirando hacia el mismo), después de la Hornilla el R.P. Clavell acompañado del diácono recogerán las coronas que estarán al lado de la imagen y se las acercaran al Papa. Su santidad pronunciará una oración “Acción de Gracia e Invocación” y rociará con agua bendita, las coronas. El séquito se dirige al sitial de la Virgen, allí monseñor Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio, Arzobispo de la Arquidiócesis, presentará las coronas a su Santidad. Acto seguido, el Santo padre se colocará frente a la Virgen y al Niño Dios, tomando en sus manos las joyas y procederá “Primero a coronar al Niño”, Hijo de Dios, y luego a la Santísima Virgen de Chapi, en este momento el pueblo aplaudirá, gozoso, el acto de la coronación, en este momento el coro de doscientas voces, conformado por niños y niñas, entonará el yaraví “Excelsa Virgen”. LA CORONA Es una joya, armónica, sobria, confeccionada en plata y bañada en oro claro, con dos kilos de peso, tiene la estructura de plata pura, fundida, cincelada y repujada. El sobredorado de oro, es claro por ser el metal más puro, sin añadido de cobre. El arco que ciñe la Virginal frente, está delineado por doble fila de perlas de pureza sin igual. Por encima se perfila una fila, de vuelta completa, de rubíes tallados en geométricas facetas. Los soportes de la esfera, que semejan el orbe, tiene en engastadas en puntas de oro, rubíes de mediano tamaño algunas alejandrinas y chispitas de brillantes. Destacan los racimos, de perlas, confeccionadas con aretes, donados por los fieles en tiempos pretéritos. Remata el conjunto: la esfera dorada y la hermosa Cruz de oro puro engastada en “gotas de aceite”, purísimas esmeraldas colombianas y salpicadas de algunos brillantes. La corona en su parte delantera y entre los soportes, ostenta el escudo del Papa Juan Pablo II, donde resalta el lema Papal: “Totus - Tuus” - “Todo Tuyo” en los colores heráldicos que le corresponden. El emblema estará a la derecha. El escudo del Santuario de Chapi, creado para la ocasión está ubicado en el lado izquierdo. En sus respectivos campos, se destaca la estrella Mariana, y el emblema de la Virgen Candelaria: dos palomas que simbolizan, la ofrenda presentada por Maria, en el Templo. Se alza por el medio, y de borde a mitad, un monte en rojo, que simboliza, los Andes, el Misti. Remata, por encima, la estrella Mariana. En la parte posterior, lucen los escudos del Perú y Arequipa, completando el áureo conjunto. Esta joya es digna de la Santísima Virgen de Chapi. Dos aretes de oro, “caravanas” antiguos, de la clásica media luna y perlas, adornarán el rostro virginal. FE Y TRABAJO Explica el padre Alberto Clavell: “Se ha logrado gracias a la fe manifestada en donaciones a la Virgen y a la dedicación y trabajo de un grupo de personas devotadas. El orfebre Carlos Quispe vecino arequipeño, ha demorado seis meses, en confeccionar la corona. Ha sido posible a donaciones de devotos que quieren permanecer en el anonimato y a que se ha utilizado algunas joyas donadas a la Virgen, con anterioridad. Interrogando al padre Clavell, nos explica que previamente se ha seguido una legalidad, ante el Vaticano, para que el acto de coronación pueda tener lugar. “La oportunidad de que sea el propio Papa Juan Pablo II quien corone a la Santísima Virgen de Chapi y al Niño, creo que es un presente que Dios hace a la fe del pueblo arequipeño”. Termina. ACCIÓN DE GRACIAS E INVOCACIÓN QUE PRONUNCIARÁ EL SANTO PADRE “Bendito eres, señor Dios del cielo y de la tierra que con tu misericordia y justicia dispersas a los soberbios y enalteces a los humildes; de este admirable designio de tu providencia nos has dejado un ejemplo sublime en el verbo encarnado y en su Virgen Madre: Tu hijo, que voluntariamente se rebajó hasta la muerte de Cruz, resplandece de gloria eterna y está sentado a Tu derecha como Rey de reyes y Señor de señores, y la Virgen que quiso llamarse Tu esclava, fue elegida Madre del Redentor y verdadera Madre de los que viven y ahora exaltada sobre los coros de los Ángeles, reina gloriosamente con su Hijo, intercediendo por todos los hombres como Abogada de la gracia y Reina de misericordia. Mira, Señor, benignamente a estos tus siervos que, al ceñir con una corona visible la imagen de Cristo y de su Madre, bajo la advocación de la Santísima Virgen de Chapi; reconocen en tu Hijo al Rey del universo e invocan como Reina a la Virgen Maria. Haz que, siguiendo su ejemplo, te consagren su vida, y cumpliendo la ley del amor, se sirvan mutuamente con diligencia; que se nieguen así mismos y con entrega generosa ganen para Ti a sus hermanos; que, buscando la humildad en la tierra, sean un día elevados a las alturas del Cielo, donde Tu mismo pones sobre la cabeza de tus fieles la corona de la vida”.

Nuestra Señora de Chapi - Historia de una Madre...

“La mamita”: Reina y Patrona de Arequipa “Los devotos la visten como una reina con pecheras de raso y manto de terciopelo. Se la ciñe con corona, símbolo de su realeza” (P. Clavell) En un desolado paraje de los Andes, a 2.420 metros de altitud y a 60 km. al sur de Arequipa, en el distrito de Polobaya —por el viejo camino que conduce a Moquegua—, se venera una imagen de Nuestra Señora de la Purificación o Candelaria, más conocida como la Virgen de Chapi, cuyo culto en este lugar se remonta al siglo XVIII y crece día a día. El origen de la imagen se ha perdido en el tiempo Es difícil precisar con exactitud el origen de esta entrañable devoción del pueblo arequipeño a la Santísima Virgen, asociada a los primeros evangelizadores de la región. Cuenta una vieja tradición, que la imagen fue hallada en un cerro aledaño a Churajón. Ya según un antiguo documento, fue trasladada a raíz de un terremoto en 1743, desde el caserío de Paranay al antiguo valle de Chapi 1, a 4.6 km. del actual Santuario, conocido también como Chapi Viejo. Debido a una serie de desmanes que se cometían durante su fiesta, en 1793, el párroco de Pocsi —jurisdicción a la cual pertenecía Chapi—, a fin de que los indios “pudieran cumplir mejor sus deberes de cristianos”,2 ordenó el traslado de la imagen hacia Sogay, pueblo próximo a Quequeña. Argüía el citado eclesiástico, por otra parte, que “la quebrada de Chapi estaba poco poblada, pues la escasez de agua no permitía la siembra, y por este motivo la ermita allí construida estaba casi abandonada”.3 Acatando la orden, se procedió a trasladar la imagen. Ya se había avanzado un buen trecho, cuando la comitiva hizo un alto para descansar y recuperar fuerzas. Fue a la sazón que el viento comenzó a arreciar, produciéndose una gran tempestad de arena. Al reiniciar la jornada, por más esfuerzos de los cargadores no lograron levantar la imagen. Lo intentan una y otra vez, sin conseguir el objetivo. El hecho fue dado por milagroso, interpretándose el suceso, como la voluntad de la Virgen para que su imagen fuese venerada, en adelante, en el sitio en que inamovible se quedó. Fue entonces allí erigida una pequeña ermita para su culto. Al respecto, comenta el Padre Vargas Ugarte, “que lo áspero, desabrido e inculto del mismo [el lugar] no ha sido parte para impedir que allá se dirijan los devotos, los cuales han vencido aun la misma oposición de las autoridades eclesiásticas”.4 Milagrosamente se salva en un terremoto “La noticia de la Virgen de Chapi se fue extendiendo por los contornos y aun trascendió a Arequipa, donde comenzaron a suscitarse devotos, que en romería se encaminaban a visitarla. No obstante, aún no pasaba de ordinario el culto que se le tributaba...” 5 En 1868, un violento terremoto trajo abajo esta ermita, encontrándose bajo sus escombros a “la mamita” del todo ilesa. En su lugar, se levantó una modesta capilla con los muros hechos de piedra y adobe, y el techo de paja. Con el correr de los años se la fue embelleciendo, aunque el aumento del flujo de peregrinos ya exigía la construcción de un santuario apropiado. De tal forma que, el 12 de febrero de 1893 se colocaron los cimientos del nuevo templo. La cantera de sillar y el agua del milagro El acucioso Padre Vargas Ugarte S.J., narra así los hechos extraordinarios ocurridos entonces: “Lentamente progresaron las obras, pero la Virgen las protegió visiblemente: primero, haciendo que los obreros diesen con una cantera de buena piedra de sillería en ocasión que se les había agotado la que afanosamente traían de Yarabamba; segundo, haciendo que saltase a flor de tierra y en la concavidad de un peñasco una vena de agua pura y cristalina. Este último suceso ocurrió en 1897, y sus circunstancias son en extremo notables. “Catorce peones cortaban sillares 7 para la obra, y la carencia de agua en aquel estéril suelo hacía más pesada su labor. Por la noche, uno de ellos fue al santuario y con sencilla fe pidió a la Virgen remediase la necesidad que padecía. Al día siguiente descubre, como a unos veinte metros de la cantera, un poco de humedad, escarba un poco y con grande júbilo ve brotar un chorro abundante de agua cristalina. No pararon aquí los favores de la Virgen, pues uno de los obreros, que padecía de la vista, se lavó los ojos con el agua del manantial y luego se sintió curado de su dolencia”.8 Estos hechos se difundieron como reguero de pólvora, con lo cual la Santísima Virgen atrajo hacia sí la atención de una infinitud de peregrinos que desde entonces frecuentan el lugar. Concluidas las obras, al comenzar el siglo XX, “la modesta capillita de antaño se había convertido en una iglesia de regular tamaño, con su fachada de dos cuerpos y una sola nave, en cuyo altar mayor se veía aparecer, vestida de rico manto, a la graciosa Virgen de Chapi”.9 El demonio no podía dejar de perturbar el crecimiento de esta devoción. Años más tarde, el 3 de mayo de 1921, un voraz incendio ocasionado por la caída de un cirio 10 consumió casi por entero el altar de la Virgen, resultando nuevamente, por un milagro, ilesa la venerada imagen. Y el 11 de octubre del año siguiente, un fuerte sismo afecta seriamente al templo. Son decenas de miles de personas, de todas las edades y clases sociales, que cada 1º de mayo se dirigen a su Santuario, en medio del desierto Su culto en nuestros días El actual Santuario se terminó de construir en 1967. Está levantado sobre un área de 1700 m², lo que proporciona una gran amplitud y favorece el culto. Su estilo es neo-colonial, con el clásico altar barroco enchapado en pan de oro. Su estructura —no podía ser de otra manera— es de sillar, ladrillo y cemento armado, para enfrentar los sismos. Su fiesta se celebra el 2 de febrero, día de la Purificación o Candelaria, pero los peregrinos han escogido de preferencia el 1º de mayo, en que se da inicio al mes dedicado a María, y también el 8 de setiembre, fiesta de su Natividad. En esas fechas, especialmente, se puede apreciar un verdadero mar humano descendiendo por la quebrada que conduce a Chapi. Son decenas de miles de personas, de todas las edades y clases sociales. Hay quien prefiera hacer todo el trayecto por la carretera, que ahora casi toca en el Santuario. Pero la inmensa mayoría de los devotos llega a pie, caminando alrededor de 15 km., desde el lugar conocido como “Siete Toldos”. Y no faltan los que realizan el inmenso sacrificio de emprender la caminata desde la propia ciudad de Arequipa. Sea como fuere, la gran mayoría lo hace devotamente, entonando plegarias y cánticos a Aquella que es Madre y Abogada nuestra.
Fuente:http://www.fatima.org.pe/seccion-verarticulo-6.html

jueves, 24 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad!

El Equipo de "Orando con Mamá" y "Siempre con María", te desean a tí y a tu Familia. Una Santa y Felíz Navidad. que el Niño Santo que nace hoy, te colme de bendiciones. Que su Santisima Madre que lo contempla con inmenso amor, te mire tambien con ternura, y que San Jose te acompañe siempre como a Jesus y Maria. Acercate a visitar al niño Dios en cada eucaristia, hoy puedes decirle con mucho amor....
¡Feliz cumpleaños Niño Jesús!

Novena de Navidad -- 9no dia

Consideración para el día noveno 24 de diciembre "La Justicia y la Paz se han abrazado" Mañana se celebra y comienza la Navidad, un tiempo propicio para recordar las maravillas que Dios ha hecho y sigue haciendo en la historia; estamos comprendiendo que la verdadera alegría es la de una vida conforme a las enseñanzas de Cristo y nos hemos llenado de esperanzas de poder alcanzar la paz como fruto de la justicia. El Evangelio del 24 de diciembre nos ayuda a entrar en la alabanza. Hoy nos vamos a unir a la lectura evangélica repitiendo con un estribillo: BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE NOS HAS DADO A TU HIJO COMO SALVADOR Y REDENTOR. Del Evangelio según San Lucas (1,68-79 Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David su siervo, tal como lo anunció por boca de sus santos profetas desde los tiempos antiguos. BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE... Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian, para mostrar misericordia a nuestros padres, y para recordar su santa alianza y el juramento que hizo a nuestro padre Abraham. BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE... Para concedernos que, libres de la mano de nuestros enemigos, le sirvamos con santidad y justicia en su presencia todos nuestros días. BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE... Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación por el perdón de los pecados. BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE... Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el Sol que nace de lo alto, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. BENDITO SEAS, DIOS PADRE, QUE... Celebrando ya, prácticamente, la fiesta de la Navidad, nos alegramos con este cántico de alabanza de Zacarías y, al hacer nuestras sus palabras, reconocemos el poder admirable de la venida del Salvador. Porque todos los enemigos que nos oprimían y la mano tenebrosa de todos los que nos odian, han sido ahuyentados y van de retirada como se retiran las tinieblas al amanecer, cuando comienza a resplandecer el Sol que nace de lo alto. Queremos ser fieles y constantes en el seguimiento del Salvador y queremos acogerlo en nuestra vida personal y social. Los temibles enemigos de la injusticia y la violencia caerán cuando nuestros corazones estén verdaderamente evangelizados, conscientes de su compromiso cristiano en el mundo, libres y liberadores porque saben que Uno mayor que todos ya rompió las cadenas que nos oprimían. Como dice el salmo 85 en el versículo 10: "La misericordia y la verdad se encuentran, la justicia y la paz se besan." Y todo es posible gracias al cumplimiento de la promesa porque como lo anunciaba Isaías 9,6: "Un niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado... que se llamará Consejero Admirable, Dios Poderoso, Padre Sempiterno, Príncipe de la Paz." Meditemos asiduamente cómo hacemos cada vez más fieles a las enseñanzas y a los mandatos de Jesús, con una religión pura y sincera que estimule la caridad al ejemplo del mismo Señor. Reflexionemos sobre la manera como vamos a hacer que esta Navidad dé el fruto que debe dar en nuestra vida. Para que Jesús realmente reine en nuestra patria se requiere que establezcamos nuevas relaciones basadas en la justicia y en la solidaridad en la cordialidad sincera y en la disponibilidad a todo lo que construya la armonía entre todos. El Rey de la Paz quiere la reconciliación de todos y ofrece su Evangelio y su Gracia para que ella sea una realidad. (Momento de silencio) Compromiso personal y comunitario Viviré esta noche santa en paz y armonía con todos los que están a mi lado, sin exigir nada para mí y tratando de dar alegría a los que me rodean. De ahora en adelante: - Saldré al encuentro de los más pobres, de los marginados, de los excluidos para reconocer en ellos el rostro de Dios y revestirlos de su dignidad. - En todos los ambientes donde viva, estudie, trabaje o me recree, promoveré actitudes de equidad, solidaridad y justicia social. Si las circunstancias me lo permiten, voy a comulgar para experimentar de la manera más intensa mi amistad con Jesús.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Novena de Navidad -- 8vo dia

Consideración para el octavo día 23 de diciembre "De la justicia, brota la solidaridad y la misericordia" La Navidad nos debe llevar a profundizar más en el misterio de la infinita misericordia que Dios ha tenido con toda la humanidad de todos los tiempos. El nacimiento del Salvador es el signo más excelente de la cercanía de Dios a nosotros y de su compromiso definitivo y total con la humanidad. Del Evangelio según San Lucas (1,57-66) 57 Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. 58 Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. 59 Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, 60 pero su madre, tomando la palabra, dijo: "No; se ha de llamar Juan." 61 Le decían: "No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre." 62 Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. 63 El pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre." Y todos quedaron admirados. 64 Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. 65 Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; 66 todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: "Pues ¿qué será este niño?" Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. Reflexión Alrededor del nacimiento de Juan el Bautista, Precursor del Señor, ocurren muchas maravillas que manifiestan de manera luminosa la bondad infinita de Dios. Los vecinos reconocen que el Señor ha tenido una gran misericordia con ella. Y Zacarías, el padre del niño, desata su lengua y se pone a bendecir y a alabar a Dios. La proximidad de la fiesta de Navidad nos pone en esta actitud de bendición y de alabanza. Y al conocer la manera como Dios preparó los acontecimientos nos llenamos de admiración y cariño. Pero todo lo anterior no nos puede distraer de la idea central del Evangelio escuchado que nos muestra en cada acontecimiento y en cada intervención de Dios su gran misericordia. De la misma manera y según lo que hemos meditado en esta novena, resuenan a nuestra conciencia otras invitaciones de Jesús: "Sean misericordiosos como vuestro Padre del Cielo es misericordioso", "perdonen y serán perdonados", "presten sin esperar recompensa", "acompañen al que los hace caminar con él", "amen a sus enemigos", "oren por los que los persiguen y calumnian". A la luz de las enseñanzas del Evangelio sabemos que la misericordia, más allá de cualquier sentimiento, es una actitud de generosa disponibilidad frente a las limitaciones y deficiencias, frente a la pobreza y a las miserias de los que nos rodean. Lá misericordia que debemos vivir los discípulos de Jesús se parece a la bondad del Padre Dios que, sin preguntar "qué te hace falta", conoce y sabe la necesidad primordial de la humanidad entera y se toma la molestia de resolverla. Aún a pesar de no ser agradecido y hasta el límite de ser incomprendido y rechazado por los mismos beneficiados, Dios se compromete hasta el final en la solución del gran problema humano. Dediquemos un momento a pensar lo que sería una nación en la que las necesidades de todos realmente fueran satisfechas por los responsables antes de que los pobres y postergados tuvieran que humillarse más. Pensemos en cómo hacer para que en todas partes se experimente la solidaridad y la responsabilidad en el destino común de la nación. ¿Tengo sincero interés por vivir la solidaridad y la misericordia para con todos los que me rodean? (Momento de silencio.) Compromiso personal y comunitario En familia, recordar cuáles son las obras de misericordia espirituales y corporales, revisar nuestro compromiso frente a ellas y hacer el propósito firme de ponerlas en práctica todos los días.

martes, 22 de diciembre de 2009

Novena de Navidad -- 7mo dia

Consideración para el séptimo día 22 de diciembre "Felices los que tienen hambre y sed de justicia..." Se aproxima el gran día de la Navidad que todos esperamos con ilusión, hay ambiente festivo en casi todas partes y corremos el riesgo de olvidar que todavía estamos en Adviento, es decir, en la espera, en un tiempo dedicado a la conversión. Nuestra novena tendrá sentido más auténtico si no olvidamos esta dimensión de nuestra fe. Del Evangelio según san Lucas (1, 46-56) 46 Y dijo María: "Engrandece mi alma al Señor 47 y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador 48 porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, 49 porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre 50 y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. 51 Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. 52 Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. 53 A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. 54 Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia 55 como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos." 56 María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa. Reflexión Acabamos de escuchar el cántico que brotó de labios de María cuando oyó la profesión de fe de Isabel, su pariente, el día de la Visitación. A partir de sus palabras, nos damos cuenta de la conciencia que María tiene de haber sido elegida para la misión única y dichosa de ser la Madre del Salvador. Pero su canto de alabanza también nos hace testigos de su fe y de su esperanza. En la fe, ella sabe que la gracia incomparable que ha recibido es regalo para todas las naciones. Sabe que el único protagonista es Dios nuestro Señor. Y su esperanza iluminada por el cumplimiento de las promesas antiguas hechas a los padres en la fe, se hace constatación alegre de la llegada del tiempo en el que los pobres, los pequeños y los pecadores, serán tratados por Dios de manera especial. ¡Cómo se equivoca tanta gente con la Navidad haciendo de ella una ocasión para despilfarrar fortunas en cosas inútiles! (Si al menos algunos se dieran cuenta de los verdaderos preferidos de Dios y compartieran con Dios su preocupación por ellos, muchas cosas cambiarían! iY cómo se cae fácilmente en el sin sentido de celebraciones exteriores! Hasta los signos y los adornos parecen haber olvidado al Dueño de la Fiesta. Hasta "de moda" se nos ponen algunos arreglos. Y, mientras tanto, los más pobres, los pobres pecadores, los débiles, que son los que Jesús quiere que amemos y reconozcamos como hermanas y hermanos nuestros, siguen padeciendo nuestra indiferencia total. Pero las palabras de la Virgen María son suficientes para el que quiera entender: "Dios dispersó a los soberbios... derribó del trono a los poderosos y enalteció a los humildes, a los que tenían hambre los colmó de bienes y a los ricos los despachó vacíos..." El darse cuenta de estas realidades es la verdadera alegría de María, quien florece ante Dios como su obediente y humilde esclava desde el instante de la Encarnación. Ella sí se supo poner al servicio de este plan de Dios desde el lugar en el que Dios mismo la puso. ¿Cómo se podría hacer para que la alegría de nuestras fiestas estuviera acompañada de verdaderos signos de justicia social, que nos permitieran salir al encuentro de los pobres, de los pecadores, de los excluidos y marginados por la sociedad en que vivimos? El Santo Padre nos lo recuerda siempre: "Si quieres la paz, sal al encuentro del pobre". (Momento de silencio) Compromiso personal y comunitario Dialogar por un momento en familia, en comunidad, sobre la situación de injusticia social, de desigualdad que vive nuestra sociedad y compartir actitudes, hechos o acciones personales o comunitarias que realizamos para que en nuestra familia, estudio, trabajo, comunidad haya igualdad de derechos, equidad, desarrollo, defensa del bien común.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Novena de Navidad -- 6to dia

Consideración para el sexto día 21 de diciembre "La paz es posible, si actuamos con justicia y rectitud" Avanza la Novena de Navidad y los que la hacemos con amor queremos agradar sinceramente a Jesús, nuestro Señor y hermano, nuestro amigo entrañable. Por eso tratamos de ver más allá de los signos exteriores que embellecen nuestras casas y las calles de nuestra ciudad y procuramos ver qué es lo que realmente desea el Dueño de la Fiesta. Del Evangelio según Lucas (1 , 39-45) 39 En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; 40 entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; 42 y exclamando con gran voz, dijo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; 43 y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? 44 Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. 45 ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!" Reflexión Acabamos de escuchar cómo la Madre de Dios, inmediatamente después de recibir en sus purísimas entrañas al Hijo Eterno, bien consciente de quién es el verdadero protagonista de toda la historia humana, sale a prestar un servicio de caridad. Su actitud es un ejemplo para nosotros en esta Navidad. En nuestras fiestas, muchas veces, se olvida quien es el motivo de las fiestas y nos dedicamos a cosas que nada tienen que ver con lo que estamos celebrando. María, en cambio, a pesar de ser la que más tendría "derecho" de hacerse fiesta, entiende que su misión comienza con un notable gesto de servicio. Por otra parte, las palabras de asombro de Isabel cuando María llega a atenderla y el salto de gozo de la criatura en su vientre, confirman la certeza incontenible de la conciencia que sabe que Dios ha venido a visitar a su humanidad de manera nueva y definitiva. Dios se ha comprometido con la causa de todos los seres humanos hasta el punto de enviar a su Hijo en persona. ¿Cómo hacer que todos los creyentes lleguen a experimentar algo del asombro de Isabel? ¿Cómo hacer que nuestra fe involucre todas las fibras de nuestro ser? En las circunstancias actuales de nuestro país, no podemos menos que pensar qué es lo que no está funcionando desde la fe. Nos preguntamos si es que no hemos acogido el anuncio gozoso de la llegada del Hijo de Dios a compartir en todo nuestra historia y, sobre todo, si es que no se ha sabido todavía que Él puso las verdaderas condiciones para la paz. Si Él hizo presentir su llegada desde cuando habitaba el vientre purísimo de María, ahora, después de su muerte y de su resurrección, después de la efusión del Espíritu Santo, Él mismo hace experimentar el perdón, la reconciliación y la paz a cuantos lo acogen por la fe. La Iglesia que nació de su costado traspasado, de la reunión de los primeros discípulos y del portento de Pentecostés, ha dado testimonio de estos hechos. A nuestro país le hace falta acoger de verdad y con sinceridad la obra de la gracia de Dios. Le hace falta cumplir la misión encomendada por Jesús, ser fuente de vida, de respeto por la dignidad de las personas, de humanidad. La coherencia de la vida y el testimonio de cada uno de nosotros y de las comunidades que conformamos será el único signo válido para que llegue la paz. No podrán darse condiciones adecuadas para llegar a ella si no vivimos en rectitud y justicia, individual y socialmente, de acuerdo con lo que hemos recibido. Meditemos un momento acerca del misterio de María que nos entrega a Jesús, a quien los profetas anunciaron como "el Príncipe de la Paz". No se trata de una tierna imagen que no nos compromete, sino de un llamado serio y dichoso para que decidamos qué vamos a hacer desde hoy para que Jesús sea conocido, amado, respetado por todos y para que todos vivan de manera conforme a sus enseñanzas. (Momento de silencio.) Compromiso personal y comunitario Haré hoy un examen de conciencia en el que reflexionaré sobre mis incoherencias y temores que me impiden el verdadero encuentro con Jesús y con los hermanos. De la misma manera ofreceré al Señor mi sincero propósito de hacerlo conocer y amar en los ambientes en que vivo y trabajo cada día.